La crisis alrededor del Jefe de Gabinete profundiza el malestar dentro del Gobierno: crecen las voces que coinciden con Patricia Bullrich, aunque la mayoría evita expresarse públicamente. Entre el silencio y los respaldos aislados, la Casa Rosada busca contener el impacto político
Mientras crece la tensión interna en el oficialismo por la situación judicial de Manuel Adorni, cada vez más dirigentes libertarios empiezan a admitir, aunque muchos todavía en privado, que el jefe de Gabinete necesita dar explicaciones públicas sobre su patrimonio. La primera en romper el silencio fue Patricia Bullrich, quien llevó al horario central de la televisión un planteo que desde hace semanas circulaba puertas adentro de La Libertad Avanza.
La titular del bloque libertario en el Senado ya había deslizado sus cuestionamientos en encuentros reservados y reuniones políticas. Según relató ella misma durante una entrevista en A24, el tema también fue discutido en las mesas políticas encabezadas por Karina Milei y el propio Adorni.
Uno de los primeros funcionarios en coincidir internamente con la postura de Bullrich fue el ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, quien reconoció ante distintos interlocutores que el escándalo derivado de la investigación por presunto enriquecimiento ilícito impacta negativamente sobre el programa económico del Gobierno.
En el entorno económico consideran que la incertidumbre política y las sospechas de corrupción en la cúpula oficial afectan los esfuerzos por estabilizar variables sensibles como la inflación, el riesgo país y la confianza de los mercados. Aunque ninguno de los dos lo expresó públicamente en esos términos, tanto Bullrich como Caputo creen que Javier Milei debería encontrar una salida ordenada para el futuro del jefe de Gabinete.
Con un perfil mucho más silencioso, Sandra Pettovello también transmitió en privado su incomodidad por la situación. Sin reclamar abiertamente una renuncia ni exigir el adelantamiento de la declaración jurada, la ministra dejó en claro ante distintos interlocutores que el caso ya genera desgaste dentro del Gobierno.
El malestar atraviesa distintos sectores de la Casa Rosada y también alcanza al Congreso. Incluso cerca de Adorni reconocen que el tema comenzó a erosionar directamente la imagen presidencial y la del oficialismo. Las encuestas que circulan en despachos oficiales muestran, según distintas fuentes, una caída cercana a los ocho puntos.
Dentro del núcleo duro libertario, una de las principales defensoras del funcionario es Lilia Lemoine, que sostiene públicamente su respaldo tanto en redes sociales como en reuniones políticas. La diputada volvió a defenderlo días atrás durante un encuentro con militantes digitales críticos del rumbo del Gobierno, donde también participó el legislador Sergio Figliuolo, conocido como “Tronco”, impulsado por Adorni para ocupar una banca.
El presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, y el armador bonaerense Sebastián Pareja también salieron públicamente a respaldar al jefe de Gabinete. Ambos forman parte del sector más alineado con Karina Milei.
De hecho, antes de la exposición de gestión de Adorni en el Congreso, Pareja había asegurado que confiaba plenamente en él. Más tarde, Menem reforzó el apoyo y negó las versiones que lo ubicaban como posible reemplazante del funcionario tras una reunión con la secretaria general de la Presidencia.
Distinta es la mirada interna sobre Eduardo “Lule” Menem, a quien dentro del oficialismo observan acumulando poder mientras crecen las dudas alrededor de Adorni. El actual secretario de Gestión Institucional amplió su influencia gracias al armado territorial y político que desplegó en distintas provincias.
En la práctica, varios dirigentes lo describen como una especie de ministro del Interior paralelo, con fuerte incidencia tanto en la relación con aliados como en la organización interna del oficialismo. Incluso tiene injerencia en aspectos vinculados a la seguridad dentro de la Casa Rosada.
En medio de las disputas internas, Santiago Caputo también decidió respaldar al jefe de Gabinete. El ascenso de Adorni desde la vocería hasta la coordinación del Gabinete había sido conversado meses atrás entre el asesor y los hermanos Milei en la Quinta de Olivos.
Ahora, parte del equipo político y judicial ligado a Caputo, integrado por nombres como Manuel Vidal, Macarena Alifraco y María Ibarzábal, colabora en el diseño de la estrategia defensiva del funcionario.
En el oficialismo también creen que el respaldo del estratega tiene otra explicación: una eventual caída de Adorni fortalecería todavía más el poder interno de Lule Menem, que ya sumó influencia recientemente con el desembarco de Juan Bautista Mahiques en el Ministerio de Justicia.
Al comienzo del escándalo, el propio Mahiques había salido a respaldar públicamente al jefe de Gabinete, aunque luego optó por mantener silencio. Algo similar ocurrió con otros funcionarios del gabinete como Mario Lugones, Alejandra Monteoliva y Carlos Presti, además de varios dirigentes legislativos y territoriales.
Quien también sostuvo públicamente su apoyo fue Diego Santilli, que defendió a Adorni durante un evento de la Cámara de Comercio de Estados Unidos en Argentina. “Tenemos un jefe de Gabinete que se presenta en la Justicia. La Justicia avanza y sigue siendo nuestro jefe de Gabinete y trabaja a diario”, afirmó.
