En la conferencia por la inauguración de la Peatonal Belgrano, personal comunal impidió el ingreso de un reducido grupo, tras la sospecha que increparían a los funcionarios. Luego, el recorrido hasta el centro comercial estuvo rodeado de policía y tensión. Día agitado para la familia Ivoskus.
Hubo un momento en el encuentro con la prensa, realizado el miércoles pasado en el municipio, en el cual el clima festivo debido a la inauguración de la Peatonal Belgrano mutó por desconcierto e inquietud. Luego se supo que gente de seguridad evitó la infiltración de un grupo de personas, según trascendidos, vinculadas a algún partido político.
Como no es el primer escrache que sufre este año Ricardo Ivoskus – militantes de Barrios de Pie lo cruzaron en varios actos -, la medida estuvo justificada. Además da la impresión que “las bases” y los dirigentes que acompañan al oficialismo no son duchos en este tipo de “prácticas”, bastante emparentadas con el patoterismo.
Incluso, la jornada empezó mal. A primera hora, vecinos autodenominados “Malaver lucha contra la inseguridad”, efectuaron una protesta frente a la casa del intendente que terminó con una lluvia de huevos contra la vivienda y una pobre mascota. Como informó La Noticia Web, el escrache fue dirigido por Marcelo Capobianco.
En cuanto a lo que sucedió a la tarde, la conferencia en la cual anunciaron la finalización de la primera etapa del paseo de compras y anticiparon el llamado a licitación para el segundo tramo, casi termina en escándalo. Pero en realidad no pasó nada.
Finalmente, la comitiva integrada por la cúpula oficialista caminó hasta Belgrano y Campos, donde fue el corte de cinta. A pesar de que el jefe comunal saludó a todo el que cruzó en su camino, era evidente el nerviosismo a su alrededor. Para ese entonces había varios policías (armas en mano), incluido el comisario de la Primera.
Los supuestos activistas – algunos dijeron que eran puesteros desplazados -, todo el tiempo anduvieron a unos pasos de los funcionarios, bien rodeados, y sólo se limitaron a quejarse en voz baja.
Frente a la sede de la Unsam hubo un espectáculo artístico. Aunque Ivoskus aceptó bailar unos pasos de tango, apenas detuvo la marcha y prefirió agilizar el recorrido por los 200 flamantes metros. En la retirada, quedó el mal sabor del susto y la sonrisa congelada de las reina de Epsam.

