Quienes responden a la ministra abandonaron la reunión destinada a designar las nuevas autoridades. Critican la decisión del expresidente de no permitir que la ministra ponga a alguien de su confianza en la presidencia de ese cuerpo deliberativo, que es el que define las alianzas. El macrismo rechazó una fusión con La Libertad Avanza y designó a Martín Yeza como el conductor de la Asamblea.
Las diferencias entre Mauricio Macri y Patricia Bullrich parecían hasta hace unas días casi irreconciliables; pero este jueves, luego de la Asamblea Nacional del PRO, el distanciamiento y la fractura política no tiene ningún manto de dudas: entre discusiones, quejas y pasadas de factura, el sector que responde al actual presidente amarillo designó al exintendente de Pinamar y actual diputado nacional, Martín Yeza, como el encargado de conducir la Asamblea y desterrar cualquier tipo de fusión del partido con La Libertad Avanza (LLA).
Macri, que se encuentra en Europa, le ganó la pulseada a la ministra de Seguridad del presidente, Javier Milei. El exmandatario, que se mostró muy crítico de la gestión libertaria en los últimos días y parece empezar a presionar con condicionamientos su apoyo en el Congreso, había desconocido cualquier tipo de acuerdo con Bullrich -que iba a elegir al titular del órgano deliberativo que, entre otras, cosas, tiene la lapicera para definir las alianzas-, y sus diferencias se plasmaron en la Asamblea, que terminó de forma escandalosa en el Hotel Abasto.
El cónclave de la convención partidaria estuvo marcado por la fuerte pelea entre los macristas y los bullrichistas: hubo gritos y reproches cruzados, en un clima de fuerte tensión entre los principales dirigentes del PRO. Es que Bullrich, que publicó una carta en la previa para fijar su posición, considera que Macri rompió el acuerdo de palabra que habían sellado sus armadores en marzo cuando consensuaron una lista de unidad para renovar la jefatura de la fuerza y, de esa manera, evitar una elección interna. Sus diferencias vienen desde cuando la ministra negoció por su cuenta la incorporación al Gobierno libertario.

Esta mañana, antes de que se concrete esta fractura, Bullrich difundió un carta donde explicó su posición: «El debate que quiero dar en el PRO no es un debate de cargos, es mucho más profundo: es un debate de rumbo. No vamos a dar marcha atrás. Decidimos apoyar a Javier Milei porque si el cambio no se daba ahora, nos hundíamos. Y en 6 meses ya vemos un cambio inédito, conseguido contra viento y marea».
«Hoy quiero contagiar al PRO del valor que se requiere para encender los motores e ir a toda máquina. La Argentina no puede perder esta oportunidad de ser protagonistas del cambio más atrevido y necesario de las últimas décadas». Pero la frase más fuerte que planteó y que llegó a los títulos de los diarios: «No podemos quedarnos, una vez más, a mitad de camino», amplió la ministra.
Pasada las 11 de la mañana, después del pedido de votación de los macristas, los dirigentes fieles a Bullrich se retiraron de la Asamblea (unos 20 de 150 que había) y se fueron a un bar de la esquina, sobre Av. Corrientes al 3.200, donde esperaron a la ministra que venía de trabajar en el caso Loan. La ministra llegó -no estuvo presente en el hotel-, estuvo unos minutos, y se fue. «Se quedaron con un partido chiquito», dijo Pablo Walter, uno de los operadores que resumió el sentimiento de ese sector.
Los dirigentes que se alinean a la funcionaria del Gobierno dijeron afuera del hotel que no se irán del PRO, pero denunciaron que el macrismo incumplió un acuerdo y apeló a las viejas prácticas de la política para vaciar de poder a la ministra. No obstante, cerca de Macri argumentan que Bullrich perdió apoyo entre los asambleístas del interior del país porque no consiguió lugares para la dirigencia amarilla en el Gobierno y priorizó a su círculo íntimo o porque apuesta a que el PRO desaparezca y se fusione con LLA.
La Asamblea se llevó a cabo igual porque no se rompió el quórum y, además de elegir al delfín de Macri, tomó una decisión clave que estaba incluida entre los tres puntos de la orden del día: «Somos el cambio. El PRO no se fusionará con otros partidos. Apoyamos al gobierno de Javier Milei y todas las iniciativas que acompañen el cambio que la Argentina votó». El rechazo a la disolución del partido en La Libertad Avanza explica la posición de Macri, que fue muy crítico del Gobierno de Milei en los últimos días, algo que ya se sabía que iba a ocurrir tras la aprobación de la ley Bases.

Luego de ser electo como nuevo titular de la Asamblea del PRO, Yeza salió a sintetizar la posición de Macri –que ahora conducirá el Consejo Directivo y la Asamblea, los dos órganos más importantes-, y dijo que el espacio se mantendrá en el camino del «cambio«. Hizo autocrítica sobre la performance electoral de Juntos por el Cambio en 2023 y destacó el respaldo de los bloques macristas a las reformas que impulsó Milei en el Congreso. Remarcó que PRO buscará preservar su «identidad» y reconfigurarse para volver a ser una alternativa, palabras que ha tenido el expresidente de Cambiemos en los últimos meses.
Macri y sus laderos subrayaron que mantienen el respaldo al gobierno de Milei y «todas las iniciativas que acompañen el cambio que la Argentina votó». Y, mediante un documento que publicaron tras el cónclave, destacaron que el PRO «es consciente del sacrificio que están realizando los argentinos y entiende la complejidad social y económica del momento. Por eso, seguimos trabajando para proponer las mejores soluciones y conformar los mejores equipos que aseguren la libertad de cada argentino para elegir su proyecto de vida y prosperar».
