A pesar de la intervención del Tesoro, el dólar volvió a subir y el Gobierno no logró renovar la deuda en pesos. Santiago Bausilli calificó el escenario financiero como una “situación crítica” y reconoció que el mercado ya opera bajo cobertura devaluatoria.
El Ministerio de Economía solo consiguió renovar menos de la mitad de los vencimientos de deuda en pesos que operaron este miércoles, en una jornada marcada por la tensión cambiaria y la falta de confianza del mercado. Según informó el secretario de Finanzas, Pablo Quirno, el rollover alcanzó apenas el 45,68%, un resultado muy por debajo del objetivo oficial.
El Tesoro enfrentaba compromisos por casi 4 billones de pesos entre Lecap y letras ajustadas, pero solo adjudicó $1,75 billones, mientras dejó desiertas las dos LECAP que ofrecía. Quirno explicó que “los instrumentos a tasa fija ofertados hoy reflejan un nivel de tasas que consideramos elevado y circunstancial”, por lo que el ministerio canceló deuda por más de $2 billones.
La reacción del mercado fue inmediata. El dólar financiero subió y los títulos dólar linked concentraron la demanda, dejando en evidencia la preferencia por instrumentos que ofrecen cobertura ante una eventual devaluación. Los analistas interpretaron el resultado como un mensaje claro: sin escudo cambiario, no hay interés en los bonos del Tesoro.
En el Banco Central también reconocieron la gravedad del cuadro. El presidente del organismo, Santiago Bausilli, describió el momento como una “situación crítica” y señaló que el sistema atraviesa una “fase de cobertura previa a las elecciones”. Según detalló, “la demanda de cobertura en los últimos tres meses equivale a más de 40 puntos porcentuales de M2, que es la circulación monetaria”.
En la plaza financiera, las LECAP ofrecidas con vencimiento a 90 días llegaron a tasas anuales cercanas al 60%, pero no despertaron interés ni siquiera con rendimientos por encima del mercado secundario. En cambio, las letras dólar linked se adjudicaron casi completas, con tasas implícitas que anticipan un salto del tipo de cambio hasta los $1.800 por dólar.
Un operador bursátil sostuvo que “el mercado ya descontó una devaluación y pone un piso de $1.800 al oficial”, lo que, a su juicio, golpeó de lleno al secretario de Finanzas. “Peor trompada no pudo haber recibido Quirno”, agregó.
El mal resultado expuso los límites del Tesoro para seguir financiándose en moneda local y reavivó la presión sobre el tipo de cambio. En los despachos oficiales confiaban en que el respaldo de Washington, a través del funcionario Scott Bessent y el anuncio de un posible préstamo repo, traería alivio. Pero la licitación mostró el efecto contrario: más tensión y menos confianza.
«Estamos ante una demanda de dólares fuera de proporción. LA SITUACIÓN ES MUY EXTREMA»
Mientras acá te hablan del milagro económico el presidente del Banco Central y Caputo le admiten a sus amigos yankis que estamos ante UN DESASTRE pic.twitter.com/KaZKXtynis
— Arrepentidos de Milei (@ArrepentidosLLA) October 15, 2025
Hacia el final de la jornada, el dinero que no se renovó quedó en el sistema como liquidez disponible, lo que aumentó la presión sobre los dólares financieros. Varios operadores interpretaron que los fondos buscarán cobertura inmediata.
Un asesor del mercado explicó que “el anuncio de Bessent no es un blindaje para estabilizar, sino una ventana para que salgan sus fondos amigos y no pierdan tanto”, y concluyó que la maniobra permite a esos capitales salir a un tipo de cambio de $1.400, una oportunidad única en el tramo final del año electoral.
En los despachos oficiales del Tesoro y el Banco Central admiten que el margen de maniobra se achicó. El mercado exige cobertura ante la incertidumbre política y la falta de dólares reales en las reservas. El Gobierno apostó a la confianza externa, pero el resultado de la licitación mostró que la pulseada ya se libra en otro terreno: el de la credibilidad interna.
