El proyecto que tiene la impronta K tiene final incierto en la Cámara de Diputados.
Las comisiones de Legislación General y Presupuesto del Senado iniciaron ayer el debate por el proyecto de ley que busca crear un fondo con activos en el exterior no declarados, con el objetivo de recaudar recursos para cancelar la deuda contraída durante la gestión de Mauricio Macri con el FMI.
La primera reunión se llevó a cabo con la presencia de varios expositores, todos a fines a la línea discursiva del kirchnerismo.
En las filas del oficialismo no tienen fechas para dictaminar, aseguran que el debate será extenso, se muestran abiertos a modificaciones y al mismo tiempo se muestran optimistas ante la posibilidad de obtener la media sanción. Además, al revés de lo sucedido con el entendimiento con el FMI, cuando el bloque votó partido, esta vez el oficialismo está alineado pese a algunas quejas iniciales por la metodología de la presentación.
El senador del FdT, Edgardo Kueider, le hizo llegar a Oscar Parrilli una serie de posibles cambios, los cuales están al momento en estudio.
En el próximo plenario se espera que se realice las próximas semanas con la presencia de funcionarios para explicar con mayor profundidad los alcances.
Al igual que lo que sucederá hoy con la votación por la reforma del Consejo de la Magistratura, las miradas se posaran una vez más sobre los senadores provinciales que fungen como aliados del oficialismo. En ese pelotón se encuentran Alberto Weretilneck (Río Negro), Magdalena Solari Quintana (Misiones) y la riojana Clara Vega.
En el entorno del senador rionegrino hay una mirada favorable a la idea de que aquel que evadió impuestos pague, pero hacen recordar que Wertilneck fue reticente a iniciativas como el Aporte Solidario a las grandes fortunas, sobre el que tuvo varios condicionantes a la hora de acompañarlo.
Juntos por el Cambio adelantó ni bien presentado el proyecto que no acompañaría y ayer en la plenaria, la voz la cantante la llevó el senador de la UCR, Martín Lousteau, quien calificó al proyecto como un “blanqueo” encubierto y basó sus críticas en dos fundamentos: 1) que no resuelva la “fuga” de capitales y, 2) que la penalidad contemplada en el texto prevé un porcentaje menor al que estipula la legislación actual en materia tributaria.
Lousteau a su vez puso en aprietos al director del Banco Nación, Guillermo Wierzba, al pedirle que defina técnicamente qué significa fuga, e hizo alusión (sin mencionarla) a los movimientos de Cristina Kirchner en su libro Sinceramente.
Más difícil podría ser el panorama para el oficialismo en la Cámara Baja en donde tendrá mayores dificultades para hacerse de aliados.
Por lo pronto el interbloque que conduce el Topo Rodríguez cosecha más miradas negativas que positivas, si bien el propio Rodríguez pidió hace escasos días investigar el destino de los fondos del empréstito de 2018.
Los diputados que responden a Juan Schiaretti, que ayer presentaron desde Río Cuarto un proyecto para bajar retenciones, califican de “barbaridad” el texto de Parrilli. En el mismo sentido se expresan los socialistas. Fuentes de dicho espacio sostuvieron que “no están de acuerdo” con las iniciativas de “blanqueo”.
