Dentro del entendimiento con el organismo internacional, las partidas de energía deberán ser modificadas.
En escasos días, el próximo 15 de abril vence el plazo según lo acordado con el FMI para que la Argentina y el Gobierno Nacional tengan las modificaciones al Presupuesto vigente aprobado por el Congreso. Así está explicitado en el informe que redactó el organismo internacional.
Ello abre una disyuntiva. Claro que está que con el funcionamiento paralizado del Congreso, sin las comisiones conformadas (si bien funcionan las de Presupuesto) y con el kirchnerismo rechazando la iniciativa de entendimiento con el Fondo será imposible que se lleve a cabo.
Una de las alternativas que se maneja es la de hacerlo por DNU. Sería toda una señal de que el acuerdo tendrá severas dificultades para ser exitoso. De hecho, el propio organismo reconoció que se deberá “recalibrar” las variables, sobre todo en un contexto de guerra con disparada de los precios de alimentos y energía.
Al momento, el oficialismo no ha dado señales y no sería esperable (como señal) que modifiquen las partidas de energía sin el consenso legislativo.
La incapacidad para generar consenso y modificar el Presupuesto podría ser el segundo golpe en menos de una semana que tenga el Gobierno. De hecho, se espera mañana el índice de inflación que ya señaló el ministro Martín Guzmán en una entrevista que será superior al 6%, lo que avizora una semana compleja para el Gobierno que podría sufrir modificaciones en su staff de ministros.
