A pesar de las especulaciones del fin de semana que confirmaban la renuncia del jefe de gabinete, el tucumano seguirá en su cargo.
El volumen político que vino a imponer Juan Manzur como jefe de gabinete luego de la dura derrota electoral del Frente de Todos se fue desdibujando con el correr de los días en su gestión. Ya poco queda de las reuniones a las 7 de la mañana con los ministros y la agenda apretada de actividades.
En paralelo, a este efecto que intentó plasmar el gobernador tucumano en licencia y que fue desmabrando, comenzó hablarse de una relación tirante entre ministro coordinador y Alberto Fernández. De poco diálogos y menos coincidencias.
A través de esto las especulaciones sobre la posible salida de Manzur como jefe de gabinete comenzaron a crecer. El finde de semana, sin ir más lejos, el diario Perfil publicó en su edición impresa la eminente renuncia del tucumano.
Desaparecido de la esfera pública y alejado de los actos públicos, su regreso a Tucumán parecía eminente. Sin embargo, el jefe de gabinete reapareció el lunes junto al presidente Fernández en un acto en Morón. Incluso hubo un cálido gesto del mandatario hacia su ministro de cabecera.
Hoy, está confirmado: Juan Manzur seguirá como jefe de gabinete. Los que lo frecuentan lo ven muy bien, preocupado por el ingreso de divisas y el arreglo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y subrayando con optimismo las señales de crecimiento.
Manzur asumió con grandes objetivos: sacar al gobierno de la paralipsis, ser el nexo con la liga de gobernadores, reconciliar al peronismo con el poder económico y anotarse en la carrera de los presidenciales. Poco de eso pasó y costó que mantuviera una fructífera relación con Alberto. No obstante, dicen que esa relación está mucho mejor que hace 30 o 60 días atrás.
“A nadie le sirve que se vaya, incluso nos parece bueno que se convierta en uno de los candidatos de 2023”, esgrimen cerca del presidente. Por ahora, Manzur se queda.
