Sin demasiados rebotes públicos, como sucedió durante los tres años de mandato de Alberto Fernández, y quizás solapado por el Mundial de Futbol, en el gobierno no cesan las diferencias y lo que parecía un diciembre con calma muestra que los roces vuelven a florecer a pesar de la baja de inflación en noviembre.
El renunciamiento de Cristina Kirchner a encabezar una candidatura en 2023 sumó incertidumbre en el kirchnerismo y tensión en el Frente de Todos
Desde las redes sociales, distintos referentes de La Cámpora reaccionaron con distinta temperatura a la interpretación que existe en el albertismo sobre la mejora de las posibilidades electorales luego de la decisión de la vicepresidenta. .
La diputada nacional Paula Penacca publicó en twitter que “Cristina no va a ser candidata por la persecución, el hostigamiento y la proscripción a la que la sometió la mafia judicial y mediática. En la Casa Rosada parece que lo festejan porque aumenta las chances electorales de Alberto. Qué triste que además lo digan en un off”. Conceptualmente, ese mensaje se replica en la militancia camporista.
Penacca respondió a un artículo periodístico que se ancló en trascendidos de funcionarios cercanos de Alberto Fernández. Allí también se deslizaba que en el entorno presidencial estaban con malestar por los faltazos que hubo al acto que recordó los 3 años de gestión del Presidente. Ese día, ninguno de los funcionarios kirchneristas acompañó al mandatario.
Entre los que se sumaron a la crítica contra el albertismo, figuran el ministro de Desarrollo de la Comunidad bonaerense y secretario general de La Cámpora Andrés “Cuervo” Larroque, la intendenta de Quilmes Mayra Mendoza, el senador nacional Martín Doñate, y la legisladora porteña Lucía Campora.
El episodio de las últimas horas es apenas un capítulo más de la serie de desencuentros entre el albertismo y el kirchnerismo desde que comenzó la gestión, pero vale mencionarlo porque llega para romper con varias semanas de sigilo, sobre todo desde que asumió Sergio Massa en el ministerio de Economía.
Además, desde La Cámpora difundieron un video en redes con un fragmento del discurso presidencial del acto por los 3 años. Allí Alberto respalda el acuerdo con el FMI y resalta la inversión en salud, educación y ciencia. Para la organización encabezada por Máximo Kirchner, ese es un acuerdo de ajuste que no se debió firmar. Ese mismo día el Presidente le había bajado la espuma a su intento reeleccionista y expresó que se iba a poner al frente para que quien asuma en 2023 “sea uno de nosotros”.
Pero los roces no solo llegaron con el kirchnerismo. Luego de que el Gobierno nacional anunciara el pago de un bono de fin de año de 13.500 pesos para beneficiarios del programa Potenciar Trabajo, un gran grupo piquetero volvió a salir a las calles. Juan Grabois, un aliado zigzagueante, manifestó que se sumará a los reclamos en los próximos días.
Además de los cuestionamientos por el monto del bono de fin de año, los movimientos sociales reclaman por la baja de beneficiarios de planes sociales y el incumplimiento en la entrega de alimentos a los comedores sociales y de herramientas a las cooperativas.
Grabois, el “Gringo” Castro, y otros referentes sociales cercanos al Frente de Todos, apuntaron contra la ministra de Desarrollo Social Victoria Tolosa Paz desde que buscó podar la entrega de beneficios y planes. En sintonía con esa cartera se encuentra el Ministerio de Trabajo, hoy conducido por Raquel “Kelly” Olmos, una mujer cercana a Alberto Fernández.
Las agrupaciones más cercanas al oficialismo exhibieron su descontento con el bono y anunciaron un plan de lucha para exigir que el monto sea de 28 mil pesos, en lugar de los 13.500 anunciados. Así, la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP) resolvió marchar hacia los ministerios de Desarrollo Social y Economía, continuar con manifestaciones el próximo martes frente a distintas empresas productoras de alimentos y el jueves con cortes de calles y rutas en distintos puntos del país.
«No podemos aceptar el aguinaldo miserable que se anunció para el sector, es un derecho que conquistamos hace tiempo y nuestras familias también merecen terminar el año con un piso de dignidad. Exigimos que recapaciten y aumenten lo que llaman bono, que es un reconocimiento al trabajo que hacemos», indicó la organización de Grabois a través de un comunicado.
Como si eso fuera poco, el frío a la Rosada también llegó desde los gobernadores, que mantuvieron un cónclave con la CGT y dejaron trascender su preferencia por Sergio Massa para la batalla electoral de 2023. El ministro puede mostrar una gestión declamativa pero activa, con un indicador de inflación para noviembre del 4,9%. Si ese número sigue bajando poco a poco se transformará en la única carta posible del Frente de Todos.
Uno que quiere ser candidato es el gobernador de Chaco Jorge Capitanich, quien anunció que la provincia celebrará el año próximo las elecciones para cargos ejecutivos y legislativos provinciales en una fecha diferente de las nacionales. Según lo dispuesto por el mandatario, los chaqueños votarán el 17 de septiembre de 2023.
La decisión es un gesto de alejamiento de Alberto Fernández y un mensaje de que buscará definir su suerte desatado del ancla nacional. ¿Otros gobernadores harán lo mismo en las próximas semanas?
