La ley de Ficha Limpia se cayó por un voto y dejó al descubierto los acuerdos que el Gobierno de Javier Milei niega pero ejecuta. Los senadores misioneros cambiaron su postura tras un pacto con Carlos Rovira, jefe político de Misiones. Mientras tanto, el Presidente eligió un canal vinculado al poder misionero para justificar la derrota y reforzar una alianza que desmiente su discurso anticasta.
El rechazo del proyecto de ley de Ficha Limpia en el Senado dejó expuesto un entramado político que incomoda al Gobierno. La iniciativa, que impedía ser candidato a quienes tuvieran condenas por corrupción en segunda instancia, se cayó por un solo voto. Los senadores misioneros Carlos Arce y Sonia Rojas Decut fueron claves para voltear el proyecto. Ambos responden al conductor del oficialismo provincial, Carlos Rovira, quien admitió en una reunión interna que el giro en la votación fue producto de un pacto con Javier Milei.
Aunque el Presidente negó cualquier acuerdo y calificó de “psicópatas” a quienes señalaron ese vínculo, la evidencia política apuntó en otra dirección. La alianza entre el oficialismo nacional y el misionero no solo quedó reflejada en la votación del Senado. También se vio en la larga entrevista que Milei dio esta semana en el canal de streaming Carajo, conducido por su militante y propagandista Daniel Parisini, alias “El Gordo Dan”.
Durante más de seis horas, el Presidente se dedicó a exponer su visión del mundo y atacar a la oposición, en un medio que no le hizo preguntas incómodas. Carajo no es un canal cualquiera: su dueño, Agustín Marini, es amigo de la infancia de Ramiro Rovira, hijo del jefe político de Misiones. Marini tiene vínculos directos con el poder real de la provincia y el espacio que le dio a Milei no fue casual. El Presidente eligió ese escenario para responder las críticas por el derrumbe de Ficha Limpia y para reforzar, con gestos, su alianza con Rovira.
La votación generó reacciones inmediatas. Desde la UCR acusaron a Milei de haber sellado “un acuerdo espurio” con el líder del Frente Renovador de la Concordia. En Misiones, el propio ministro de Economía, Adolfo Safrán, defendió el voto de los senadores como una forma de “darle gobernabilidad al Gobierno nacional”. Dijo que el proyecto buscaba “proscribir a Cristina Kirchner” y negó que haya habido presión alguna. Pero la secuencia de hechos, y las propias palabras de Rovira, desmienten esa versión.
La caída de la ley volvió a mostrar que el discurso contra la casta tiene excepciones. Cuando el Presidente necesitó respaldo legislativo, miró hacia las provincias donde manda un poder concentrado que se mantiene hace décadas. La foto política que dejó Ficha Limpia no fue la de una derrota legislativa, sino la de una alianza incómoda que revela hasta dónde está dispuesto a llegar Javier Milei para sostener su proyecto.
