El intendente de Avellaneda tuvo un rol central en la coordinación de encuentros que mantuvo la expresidente en el Instituto Patria. Intentará ser el vínculo de Cristina con los intendentes del conurbano y los legisladores que plantean críticas y piden renovación desde que asumió Mauricio Macri.
El intendente de Avellaneda Jorge Ferraresi fue uno de los organizadores del encuentro que la ex presidente Cristina Kirchner mantuvo con 51 jefes comunales en el Instituto Patria la semana pasada. La convocatoria fue casi perfecta. Solamente 4 jerarcas del conurbano pegaron el faltazo.
También hay que remarcar que algunas horas más tarde, su “jefa” convocó a un encuentro con senadores nacionales. Allí la convocatoria se redujo a un poco más del 50%. La relevancia de lo que pueda decir la ex presidente es mucho menor en el ámbito parlamentario, a pesar de que el primer mitin en el Patria, con los diputados, tuvo alta repercusión, más allá de los faltazos que pegaron los que rompieron con el bloque.
El retorno de Cristina ha tenido gran notoriedad mediática, también en la militancia, y altos y bajos en la dirigencia política concreta. Realizó la sugerencia de crear un gran “Frente Ciudadano” que convoque a sectores extrakirchneristas y extraperonistas. Scioli hizo un diagnóstico similar, pero no estuvo acompañando a la expresidente en ninguna de sus actividades y parece más atento a lo que pueda pasar en la renovación partidaria del PJ. Allí el kirchnerismo duro y La Cámpora quedaron relegados.
Jorge Ferraresi fue el elegido por Cristina para mover los hilos en el conurbano y toda la provincia. El escenario es variopinto y hay zigzagueante humor de los principales dirigentes. Existe un núcleo duro militante que mantendrá en alto la bandera del kirchnerismo hasta el final. ¿Será suficiente para volver a enamorar a quienes comenzaron el año trabajando por la renovación? Aquellos que buscan adaptar el peronismo a los nuevos tiempos y protagonizar una instancia superadora de la “Década Ganada”, defendiendo los logros, serán reticentes hasta el final a volver a un esquema donde Cristina Kirchner vuelva a tomar las decisiones unilateralmente.
En esa línea aparece el “grupo de los 8”. Intendentes de peso que no responden al kirchnerismo, que integraron las listas del Frente para la Victoria, y que se pusieron al hombro el diálogo con el nuevo gobierno durante la ausencia de la expresidente.
Con ellos deberá conversar Ferraresi. Los mandatarios quieren hacer valer sus votos y demostrar que ganaron en los distritos aún con una derrota a nivel nacional. “Somos los que fueron avalados por la sociedad en las urnas”, dicen, y no tienen una referencia partidaria para acatar. Cada uno mueve sus fichas y piensa su futuro, dentro o fuera del PJ, en algún otro acuerdo, en el cotidiano de la gestión, o con futuras candidaturas, pero definitivamente con Cristina siendo un “faro y no una brújula”, como se dijo en el Patria hace pocos días. Como agregado, cada intendente tiene un puñado de legisladores bonaerenses que les responden.
Ahí deberá aparecer la muñeca de Ferraresi. En la Cámara baja bonaerense ya se oficializó la ruptura. En el Senado también hay dos grupos. De hecho el sector kirchnerizado es conducido por la exesposa del intendente de Avellaneda, la senadora Magdalena Sierra.
El hombre de Avellaneda tiene más trayectoria que algunos jóvenes y nuevos intendentes del cristinismo. La decisión busca tener un eslabón entre el camporismo y el tradicional PJ. Entre tanto, Ferraresi es el vicepresidente del Instituto Patria, organizó la convocatoria con los jefes comunales y coordinó una visita de Cristina a la Isla Maciel.
