El concejal reelecto del Frente Progresista hizo referencia a “un acuerdo de funcionamiento de las instituciones”, aunque reconoció que el oficialismo “cambia porque la situación lo obliga”. Habló de su rol como opositor y apuntó al massismo, “era imposible juntar a la oposición, debido a que hay sectores que ni se pueden juntar internamente”.
Todavía con las repercusiones frescas por la sesión de jura de los concejales electos en octubre y la posterior definición de las autoridades del cuerpo, LaNoticiaWeb dialogó con Fernando Ramos, quien comenzó su segundo mandato. El flamante titular del interbloque del Frente Progresista explicó porqué los cinco integrantes del espacio acompañaron una nueva Presidencia de Agustín Ciorciari.
“En este momento no hacer un acuerdo implicaba aun a pesar de que la mayoría la tiene la oposición, no contar con la posibilidad de tener mayoría en alguna comisión, de participar de alguna comisión que nos interesa. En este caso preferimos tener injerencia en las decisiones y forzar a que el Concejo funcione”, comentó.
Añadió que “no es un acuerdo electoral ni político, es un acuerdo de funcionamiento de las instituciones. Y era imposible juntar a la oposición, debido a que hay sectores que ni se pueden juntar internamente”.
¿Qué opina de la sesión preparatoria?
Fue bastante parecido a lo que pasa en el último tiempo, donde se suele encontrar las dificultades que hay para conformar mayorías con acuerdos que conformen a todos. En algún momento era porque existía la mayoría absoluta del oficialismo, tenía las manos suficientes para imponer su punto de vista; se abrió esta vez una instancia de negociación distinta, porque el oficialismo se vio obligado a ceder en algunas cosas. Por otro lado, se le vio facilitada la tarea por la división de algunos partidos que actúan de manera individual y no de bloque.
En principio, parece que hay 11 concejales oficialistas y 13 opositores, ¿o esta interpretación es incorrecta?
Yo puedo hacer la cuenta de nuestro frente. Nosotros somos oposición, alternativa a este gobierno. Nos unificamos como frente, tenemos actitudes colectivas; somos cinco y podemos tener un presidente del interbloque. Sobre lo que hacen los demás, cada uno sabrá.
O sea que el interbloque goza de buena salud…
Sí, claro, no teníamos presidente del interbloque y ahora lo tenemos - NdR: es él -. Se va a conformar la mesa del frente, que va a complementar la tarea en el Concejo. Para la votación tuvimos un debate interno, escuchamos una opción, escuchamos otra opción, y sobre eso tomamos una resolución.
De cierta manera, en la elección de las autoridades quedaron involucrados en una interna peronista…
Me parece que hay dos peronismos. Todos nos fuimos de esa sesión preparatoria y el Frente para la Victoria y el Frente Renovador se quedaron cantando la marcha. Quien votó al Frente Progresista tiene claro que son parecidos. Y una de esas fuerzas muestra una clara división; no pudieron ponerse de acuerdo en la primera votación en la que tenían la oportunidad después de ganar la elección y conformarse como uno de los espacios preponderantes dentro del Concejo.
Ustedes hicieron esta vez un camino inverso al de 2011, que a la hora de la definición de las autoridades se retiraron del Cedem…¿el oficialismo cambió?
No cambia porque le gusta, cambia porque la situación lo obliga. No es que antes eran malos y ahora son buenos. Ahora tienen que abrirse a cambios. En 2011, salimos segundos en la elección y nos ningunearon. Votamos diferente porque en este marco llegamos a algún acuerdo que nos permite lograr el funcionamiento.
¿Cedió realmente el oficialismo? Se desconoce si tienen mayoría en las comisiones y repartieron vicepresidencias casi decorativas…
Justamente tiene que haber equilibrio en la conformación de las comisiones, sino estamos en la misma de siempre. En 2009, nadie se horrorizó cuando después de ganar las elecciones votaron un presidente del FpV. Si de acá a dos años logramos que el Concejo funciones, fue un buen acuerdo; si continúa como hasta ahora, el acuerdo fue malo, nos equivocamos, tendríamos que haber planteado otra cosa.
Es difícil no desconfiar, es una gestión proclive a no respetar el reglamento ni a la oposición, a ustedes los maltrata bastante.
Y no nos va a dejar de maltratar. Porque no vamos a dejar de decir las cosas que decimos siempre. A mí no me cambia una votación, está equivocado si alguien piensa que voy a dejar de ser oposición. Pero soy oposición, no necio. De todos modos, banco la posición de los concejales que no lo votaron, yo me sentí también en esa posición.
La verdad de la milanesa es cuando hay que votar, si estamos de acuerdo cómo gasta los recursos esta gestión. Uno puede decir cualquier cosa, pero a la hora de levantar la mano es cuando se ve cómo son las cuestiones.
Tampoco queríamos que se repita la experiencia de San Martín, donde la oposición tomó el control del Concejo y dejó varios meses de sesionar.
¿Se ve conversando con el massismo para consensuar proyectos?
Cómo no voy a conversar con el massismo. Voy a conversar con el massismo, con Bolischki, Requena, lo voy a hacer también con el oficialismo, como hice en estos cuatro años. El diálogo es esencial y me parece que hay muchas cosas en las cuales estamos de acuerdo. Por ejemplo, podemos plantear la existencia de una herramienta como presupuesto participativo, banca 25.

