El entrenador presentó la renuncia al cargo de director técnico del primer equipo pero la dirigencia del Pincha no se la aceptó.
Con la última derrota por la Liga Profesional de Fútbol, la continuidad de Ricardo Zielinski como entrenador de Estudiantes de La Plata pende de un hilo y pareciera tener las horas contadas por el flojo momento que vive el Pincha.
Estudiantes de La Plata perdió nuevamente ante Argentinos Juniors por 1 a 0 y se aleja de la zona de Copa Libertadores. El conjunto de Ricardo Zielinski no asoma cabeza, se encuentra desorientado en el campo de juego, está lejos de lo que mostró en el semestre pasado cuando consiguió sus mejores resultados y las gotas comienzan a rebalsar el vaso.
El Pincha se lució a principios de temporada y, además de ser el equipo con más partidos disputados, fue uno de los que más arrolló en el semestre pasado con su juego directo y compacto, conformado por el típico 4-4-2 que caracteriza tanto al Ruso. Sin embargo, luego de clasificar a octavos de final de la Copa y ser primero en su zona de la Copa Profesional de Fútbol, desde aquella eliminación por penales ante el Bicho dirigido por Gabriel Milito, verdugo de Zielinski, el León no volvió a ser el mismo y la grieta dentro del plantel comenzó a expandirse.
Su piedra en el zapato que nunca lo dejó volar fue la baja de Gustavo Del Prete, el diez del equipo, el corazón del armado de juego y de la ofensiva. A pesar de los buenos refuerzos que recibió más buenos rendimientos de algunos jugadores que piden protagonismo a gritos (Pablo Piatti, Benjamín Rolheiser o Franco Zapiola entre otros) Zielinski nunca pudo reemplazar al Tuti y a partir de allí la improvisación en el parado del equipo fue una constante.
El entrenador que sacó de las cenizas al Pincha, que lo hizo competir por Libertadores y lo impuso dentro de los mejores de Argentina merece, por lo menos, que se respete el contrato firmado. Dicho esto, las convicciones del equipo las mantenía su permanencia en la Copa, el objetivo desde un principio. La eliminación ante Paranaense deja en jaque su mal rendimiento por el plano local y desde la planificación hasta la ejecución, este admirable camino pareciera tener cerca su fin.
