El oficialismo, eligió a al ahora ex ministro de Educación para competir electoralmente en la "madre de todas las batallas". La Noticia Web puso en la lupa, los movimientos y las dificultades del candidato de Cambiemos. Vidal, clave en esta elección de medio término ¿Podrá vencer a Cristina?
Mucho se especuló acerca del nombre que encabezaría la lista del oficialismo en la provincia de Buenos Aires. Desde la sorpresiva victoria de María Eugenia Vidal en 2015, en Cambiemos comprendieron la importancia (no solo en términos de caudal de votos si no también simbólica) de la provincia y especialmente en el conurbano.
Es por eso, que no dejó de llamar la atención la elección de Esteban Bullrich, para encabezar la lista. Un candidato falto de carisma, con bajos niveles de conocimiento, quien fue funcionario en el área de educación durante ocho años en la Ciudad de Buenos Aires, y que además, acarreaba (más no sea que lateralmente), el conflicto docente.
Pero como si fuera poco, Bullrich, fue también en parte el resultado primero del veto de Elisa Carrió al primo del presidente Jorge Macri, quien con altos niveles de aprobación en la gestión, y desde su lugar del BAPRO venía recorriendo la provincia, y la declinación por parte de Elisa Carrió de competir a nivel bonaerense, luego de que Larreta la convenciera de jugar en la Ciudad para anular el factor Lousteau. En vista de los números y encuestas que circulan por estas horas, la de Carrió ¿Fue una decisión apresurada?
La polarización y las estrategias
Al igual que CFK, cuando estaba en el poder, desde Cambiemos la eligieron a ella como rival. Casi, una devolución de gentilezas. Desde la apertura de sesiones ordinarias, el presidente de la Nación, subió al ring a la ex presidenta. Comunicacionalmente, el oficialismo decidió confrontar con el pasado, máxime cuando la economía arroja fríos números y el malestar social se empieza a sentir. Tanto es así, que en las últimas encuestas publicadas en los medios de tirada nacional, la ex presidente ya tiene una luz de ventaja sobre el candidato oficialismo, más allá de los posibles márgenes de error.
Desde el gobierno creen, que Esteban Bullrich tiene mucho para crecer, dado su bajo nivel de conocimiento, y la campaña de instalación seguirá de acá hasta octubre. De hecho, una encuesta de la consultora Elypsis publicada en las últimas horas, arroja como resultado un crecimiento en el nivel de conocimiento y en la imagen del ex ministro de educación.
Al margen de los números, el oficialismo apuesta a ligar la imagen de Bullrich, tanto con la del presidente como la de la gobernadora. Es por eso, que el candidato oficialista, sigue a María Eugenia Vidal, a sol, y a sombra. Desde antes del inicio formal de la campaña, las actividades conjuntas comenzaron a darse. Vidal fue a Lanús, a la feria de La Rural, y a Pilar junto a Bullrich. Además, hace pocos días, Mauricio Macri realizó un acto en Tandil, junto a sus candidatos.
Desde Cambiemos saben que su fuerte, es el interior de la provincia, por eso apuntarán a consolidar el voto tanto del agro, como de los centros urbanos alejados de CABA (Mar del Plata, La Plata, Tandil).
Incluso, han trasladado a la candidata en la Ciudad, Elisa Carrió para transitar la provincia, valiéndole a la diputada nacida en Chaco, la centralidad del universo oficialista. Para esto, “Lilita” debió hacer las paces con la “Hormiguita” Ocaña, con quien mantenía viejas rencillas.
Errores no forzados
Si bien Bullrich ha sido funcionario en la Ciudad, y en la Nación, no es un hombre acostumbrado a comunicar permanentemente. Algo a lo que todo candidato está obligado. La permanente exposición, puede acarrear dolores de cabeza.
Tal fue el caso de sus recientes declaraciones en torno del aborto. Consultado sobre qué piensa acerca del aborto, el ex ministro no dudó y marcó su postura cuestionando al movimiento Ni Una Menos. “Ni una menos también es que si hay una beba adentro... Ni una menos. Porque también la están matando”, lanzó Bullrich, confundiendo el debate sobre la interrupción voluntaria del embarazo, con el colectivo de mujeres que bregan por poner la violencia de género en la agenda pública y reclaman políticas públicas activas en la materia.
Un tema mucho menos grave, pero que también le valió burlas en redes sociales, fue su discurso guionado frente a los jóvenes. En una arenga insólita soltó: “Salgan a comunicar ese enorme corazon que tienen, que no tiene un latido, tiene un cantito. Si lo escuchan, no es un latido, tutun-tutun. Si lo escuchan bien, más que nada ustedes, los jóvenes, más que ninguno, por la fuerza que tienen, dice "si-se-puede-si-se-puede`”.
A la lista, de “errores no forzados”, se suma las críticas a la propia gestión de Vidal: “Hoy en Tigre me contó una señora que tuvo que comprarse el camisón para una operación en el hospital de Pacheco. A ese nivel habíamos llegado. Imaginate el nivel de abandono que tiene el Estado en ese sentido”, dijo en relación a un hospital, que depende de la gestión bonaerense.
