Un informe técnico del parlamento norteamericano puso en duda la solvencia externa del país, advirtió sobre la fragilidad cambiaria y explicó por qué la Casa Blanca no avanzó con los fondos que el Gobierno esperaba como respaldo clave.
Un documento del Congreso de Estados Unidos expuso un diagnóstico severo sobre la economía argentina y explicó el motivo central por el cual la administración de Donald Trump no habilitó el respaldo financiero que el Gobierno de Javier Milei esperaba como salvataje. El informe planteó dudas sobre la capacidad del país para sostener su programa cambiario y cumplir con los compromisos de deuda, aun después de las reformas impulsadas por el oficialismo libertario.
El texto llevó fecha del 30 de diciembre y llevó la firma del Congressional Research Service (CRS), un organismo técnico que asesora a legisladores y comisiones del Capitolio. Su rol resultó equivalente al de la Oficina de Presupuesto del Congreso argentino. El informe llevó por título US Financial Support to Argentina y evaluó los riesgos y alcances de un eventual apoyo financiero de Washington.
Los técnicos del CRS advirtieron que Argentina enfrentó dificultades persistentes para estabilizar la moneda y sostuvo una situación de fragilidad cambiaria. Señalaron que la defensa del tipo de cambio a través de ventas de reservas no resultó sostenible en el tiempo. También marcaron una alta dependencia del financiamiento externo y dejaron planteada la existencia de “hipótesis de default”.
Uno de los pasajes más duros apareció en la página 7 del documento. Allí, los autores Joshua Klein y Rebecca Nelsson escribieron que el país “probablemente enfrentará decisiones políticas difíciles, como si incumplir su deuda por décima vez o permitir más flexibilidad en el valor del peso”. Esa definición concentró el núcleo de las advertencias del Congreso estadounidense.
En ese mismo apartado, el CRS afirmó que “La principal fuente de divisas de Argentina es el saldo restante de su línea de swap de divisas con Estados Unidos”. Luego agregó que “Argentina no cuenta con un superávit comercial sólido que genere entradas de divisas”. El informe completó ese razonamiento con otra frase textual: “Si el gobierno de Milei se encuentra sin suficientes divisas para hacer los pagos de su deuda y sostener sus objetivos de política cambiaria, probablemente enfrentará decisiones políticas difíciles, como por ejemplo dejar de pagar su deuda por décima vez o permitir más flexibilidad en el valor del peso”.
El documento también evaluó las alternativas ante ese escenario. Señaló que el Gobierno “podría buscar apoyo financiero adicional de Estados Unidos, el FMI u otros prestamistas oficiales”. Sin embargo, advirtió que “Las perspectivas de obtener dicho apoyo son inciertas”. El CRS sostuvo que la disposición del Fondo Monetario Internacional para ampliar su respaldo resultó cuestionable por el nivel de exposición que ya mantuvo con Argentina en relación con otros países de la región.
La publicación del informe pasó casi inadvertida en el plano local por el impacto internacional de la crisis venezolana y la intervención estadounidense en ese país. Sin embargo, el contenido del documento tuvo consecuencias directas sobre la política financiera de la Casa Rosada, ya que explicó el freno al auxilio externo que el oficialismo daba por descontado.
El director del Instituto Consenso Federal, Alejandro “Topo” Rodríguez, retomó el informe y lanzó una advertencia pública. En su cuenta de X escribió que “la economía de Milei se bambolea entre el default y una bruta devaluación”. Luego agregó: “Mientras el mundo mira a Venezuela, una oficina técnica del Congreso de los Estados Unidos puso el ojo en la economía argentina y, entre otras conclusiones, ya advirtió que el programa de Javier Milei y Toto Caputo podría enfrentarse a un ingrato dilema: caer en default o ejecutar una fuerte devaluación”.
Rodríguez explicó que el objetivo central del informe fue “informar y asistir al Congreso norteamericano en la evaluación del apoyo financiero de Estados Unidos a la Argentina (en particular el swap de monedas y otros mecanismos), así como los riesgos, beneficios y alternativas vinculados a ese apoyo”. Según su análisis, la disyuntiva entre default y devaluación representó “la advertencia más dura de todo el informe”.
El CRS reconoció algunos avances del programa económico. El texto ponderó mejoras en determinados indicadores macroeconómicos, destacó las reformas impulsadas por Milei y valoró el respaldo político que implicó el triunfo libertario en las elecciones de medio término. También señaló que un eventual apoyo de Estados Unidos podría fortalecer la “credibilidad” del plan oficial. Aun así, el informe sostuvo que esos factores no alcanzaron para disipar los riesgos estructurales.
Desde el Congreso argentino también surgieron lecturas políticas del documento. La diputada Julia Strada afirmó que “el documento refleja que el acuerdo del swap tiene que pasar por el Congreso norteamericano”. La legisladora de Fuerza Patria sostuvo que los técnicos del CRS “le dan tres opciones a Donald Trump: se aprueba o no el swap en el Congreso, se hace un descubrimiento de la información que hasta ahora ocultaron ambos gobiernos o se reduce el plazo o se limita el monto”.
Al cierre de esta nota, el Gobierno nacional no emitió comentarios oficiales sobre el informe ni sobre las advertencias formuladas por los técnicos del Capitolio. El documento quedó como una señal política y financiera clave, en un momento en el que el programa económico de Milei dependió de manera crítica del ingreso de dólares y del respaldo externo.
