Pese a que se trata de un espacio de intercambio sobre cuestiones económicas, el mandatario basó su discurso en una diatriba política contra la ampliación de derechos y la intervención del Estado en aspectos de índole social. Desde el púlpito afirmó que «el guion de los últimos 40 años se ha agotado» y convocó a «volver hacia atrás para en recuperar verdades que para nuestros antecedentes eran obvias».
«Lentamente se ha ido formando una alianza internacional de todas las naciones que creen en las ideas de la libertad. Vengo aquí a decirles que nuestra batalla no está ganada. Es nuestro deber desarmar el edificio ideológico del wokismo. Hasta que no logremos que nuestras ideas sean la moneda común de eventos como este, no podemos bajar los brazos. Foros como este han sido protagonistas de las ideas siniestras del wokismo«, comenzó su discurso.
«Todos reconocerán que el tiempo de cambio está tocando la puerta. Los momentos de cambio histórico tienen una particularidad: las fórmulas vigentes se agotan y lo que para muchos eran verdades incuestionables son puestas en duda. Las reglas se reescriben. Gran parte del mundo libre prefiere el confort de lo conocido y sigue aplicando las reglas del fracaso. Lo que parece como denominador común es el virus mental de la ideología woke, es el cáncer que hay que extirpar. Hasta que no saquemos esta ideología aberrante de nuestra cultura, la civilización occidental no logrará retornar a la senda de progreso», insistió.
En ese marco, defendió a su amigo Elon Musk, fuertemente criticado por haber realizado un claro saludo nazi en la asunción presidencial de Donald Trump en Estados Unidos. «Fue injustamente vilipendiado por el wokismo por un inocente gesto que lo único que significa es su entrega y gratitud con la gente», manifestó.
«Una nueva clase política, amparada por ideologías colectivistas, aprovechó la crisis para acaparar el poder. Esta nueva clase política desvirtuó los valores del liberalismo», sostuvo.
«El wokismo es la inversión de nuestros valores occidentales»
Luego, Milei hizo un largo repaso por lo que considera «la inversión de nuestros valores occidentales»: el feminismo, el ambientalismo, «la agenda asesina del aborto», «la agenda LGBT», la inmigración y el «adoctrinamiento» en las universidades.
«El feminismo radical es una distorsión del concepto de igualdad. Es redundante ya que la igualdad ante la ley existe en Occidente. Nos tildan de misóginos solo por defender un principio elemental de la democracia moderna», enfatizó.
También planteó que «conservar el planeta para las próximas generaciones es cuestión de sentido común, pero con el wokismo pasamos a un ambientalismo fanático donde los seres humanos somos un cáncer y debemos ser eliminados». En ese marco, volvió a negar el cambio climático, eje habitual en discursos de ultraderecha.
Otro de sus puntos fue el aborto, al que acusó de «haber sido llevado tan al extremo que en el planeta se está empezando a convertir en un problema la tasa de crecimiento de la población».
«Desde estos foros se promueve la agenda LGBT. Nada dicen de cuando un hombre se disfraza de mujer y mata a su rival en un ring de boxeo. En sus versiones más extremas la ideología constituye abuso infantil. Son pedófilos. Están dañando a niños sanos mediante tratamientos hormonales y mutilaciones», consideró.
