El gobierno de Italia, donde se jugará la final entre el Barcelona de Messi y el Manchester de Tévez, aplicó la ley seca hasta el jueves. También se reforzaron los medios de transporte y el despliegue policial.
Roma, que ya comenzó a ser invadida por miles de hinchas de fútbol extranjeros, prohíbe la venta de alcohol en el centro histórico y en los tres distritos más cercanos al Estadio Olímpico desde hoy y hasta el jueves, es decir, el día después de que se dispute la final de la Liga de Campeones de Europa entre Barcelona, de España, y Manchester United, de Gran Bretaña.
Según informó el diario deportivo Corriere dello Sport el Comité para el Orden y la Seguridad Pública de la Provincia de Roma se reunió ayer para aprobar una ordenanza que prohibe la venta de alcohol y de cualquier bebida en envases de vidrio en un área que supera los 200 kilómetros cuadrados. Eso es equivalente a la superficie total de la ciudad de Buenos Aires. Roma se extiende sobre más de 1200 kilómetros cuadrados.
Desde las 16 de mañana, día del partido (las 14 GMT), se cortarán al tránsito las calles aledañas al campo hasta dos kilómetros del mismo, mientras que los medios de transporte público se reforzarán convenientemente.
Habrá un gran despliegue de Policía, especialmente en las zonas determinadas para la reunión de las hinchadas de los dos clubes: la estación de Cipro del metro romano, para el Barcelona, y el Piazzale delle Canestre, para los seguidores del Manchester United.
