Se trata de la obra más importante que tiene China fuera de su territorio, presupuestada inicialmente en USD 4.700 millones.
Javier Milei sigue profundizando su rivalidad con China. Pero, como varios le anticiparon, esa postura critica ante el régimen de Xi Jinping trae consecuencias. Una de ellas es por ejemplo, sobre la represa: la firma china Gezhouba que tiene a cargo la construcción de las dos represas de Santa Cruz abandonó el país, hartos de esperar que el gobierno libertario firme los contratos necesarios para continuar con la obra.
La historia de las represas de Santa Cruz fue tortuosa. Se trata de la obra más importante que tiene China fuera de su territorio, presupuestada inicialmente en USD 4.700 millones.
La obra arrancó en 2013 impulsada por Cristina Kirchner. Con el cambio de gobierno, Mauricio Macri la puso en pausa con enormes costos en intereses y punitorios. Durante el mandato de Alberto, volvió a operar a un ritmo lento, con el financiamiento mínimo para el sostenimiento del proyecto, mientras se negociaba la actualización de los contratos.
Como se sabe, el gobierno de Milei tensó la situación hacia un punto del cual parece no haber retorno, con insultos directos al gobierno chino y coqueteos con Taiwan.
Gezhouba es socia de la UTE local, conformada por Eiling (Ex Electroingenieria) e Hidrocuyo. La salida de la firma china incluyó el regreso a su país de los ingenieros, operarios y directivos que estaban en el país. Este martes, el consorcio finalmente anunció la paralización total de la obra con el despido de 1800 trabajadores, con el lenguaje siempre protocolar y positivo de la diplomacia china.
Semanas atrás los representantes de las tres empresas mantuvieron una reunión con las autoridades de Enarsa, con un saldo amargo. La conclusión compartida es que el gobierno nacional canceló las conversaciones a primer nivel del Estado. La estrategia de los libertarios es frenar todos los avances en terceras líneas encargadas de dilatar los asuntos.
