Tras la derrota electoral del domingo, varios dirigentes del radicalismo bonaerense apuntaron al peronista. Lo acusan de haber esmerilado las chances de Alfonsín con su alianza con Rodríguez Saá.
Pese a que públicamente Ricardo Alfonsín siempre defendió su acuerdo electoral con Francisco de Narváez en la provincia de Buenos Aires, dirigentes del radicalismo bonaerense no ocultan su enojo con el peronista, al que le apuntan, fundamentalmente, su alianza con Alberto Rodríguez Saá que, aseguran, le restó votos al candidato radical.
Sin embargo, desde el denarvaísmo afirman que ese acuerdo fue consultado y aprobado por Alfonsín, y que, a la postre, sirvió para que muchos intendentes radicales sumaran votos en sus distritos, al igual que los candidatos legislativos.
"En muchos distritos registramos que hubo reparto de boletas de De Narváez cortadas. Esto generó mucho malestar dentro del partido", afirmó el diputado electo por la provincia de Buenos Aires y jefe de campaña de Alfonsín, Miguel Bazze. "En algunos distritos hubo autorización para hacer ese corte de boletas", agregó.
Esta situación se dio en distritos determinantes por su peso electoral, como La Matanza, Florencio Varela, Avellaneda y Berazategui.
Sin emabrgo, desde el entorno de Francisco de Narváez negaron esa situación, y afirman que en todo momento evitaron pedir el corte de boleta. Sostienen que hasta último momento, De Narváez pidió votar la boleta completa de Udeso, y que en otras provincias, como Mendoza, el propio candidato radical impulsó el corte.
Otro de los puntos de discordia es el financiamiento de la campaña. Para los radicales, desde el sector de De Narváez hicieron trascender en los medios cosas que no fueron ciertas sobre los gastos de campaña, para instalar la idea de que era el "Colorado" el encargado del manejo de la campaña.
Sin embargo, el denarvaísmo rechaza esa idea, y afirman que fue la UCR la encargada en todo momento de la campaña, e incluso dejaron trascender que sus aliados "retuvieron" parte del dinero que les correspondía.
"Hasta el 14 de agosto, hicimos campaña juntos. Después, cada uno hizo la suya. La gente de De Narváez realizó una gran inversión en la provincia y nosotros no estábamos a esa altura. La nuestra era una campaña nacional", explicó Bazze en declaraciones a un matutino porteño.
Pese a que desde ambos sectores se esfuerzan por aclarar que no se arrepienten del acuerdo, las señales enviadas durante la campaña para las elecciones generales demuestran otra cosa. Mientras Alfonsín hacía campaña por distintos municipios bonaerenses sin su aliado, De Narváez se mostró en más de una oportunidad con Alberto Rodríguez Saá.
Por si fuera poco, a cuatro días de las elecciones, Alfonsín dejó una frase irónica que pintó de cuerpo entero el estado de la relación con su circunstancial socio político: "Desde el punto de vista electoral, me hubiera convenido aliarme con Scioli", dijo durante un acto en Bragado.
