El presidente de Genneia y Banco Macro se cuidó de despegarse de cualquier lectura partidaria: dijo hablar por quienes no se sienten representados ni por el oficialismo libertario ni por el kirchnerismo: “no estamos de un lado ni del otro del mostrador”
En el evento donde se debatió el futuro energético del país, la palabra que más resonó no fue ni Vaca Muerta ni el RIGI. Fue “todos”. La usó Jorge Brito, presidente de Genneia y accionista principal del Banco Macro, para describir el país que —según dijo— la Argentina todavía tiene que construir. “Vamos a llegar a un país en el cual le vaya bien a todos, que creo que es el país que queremos; no que le va bien a algunos y no a otros”, dijo.
La frase llegó en un contexto preciso, el de una economía que, según coincide buena parte de los consultores privados, crece de manera heterogénea, con sectores ganadores como la energía, la minería y el agro, y otros que todavía no logran acomodarse al nuevo esquema, como la industria, la construcción y el comercio. Brito lo reconoció sin rodeos.
“Me toca hablar como presidente de Genneia, principal generadora de energía renovable, que está en uno de los sectores ganadores, junto con el sector minero y el petrolero, pero aún todavía hay muchos sectores que no están en una situación acorde”, señaló durante el summit de AmCham Energía, y agregó que la Argentina va a poder pensar en el largo plazo “el día que se estabilicen los sectores perdedores”.
El empresario dedicó buena parte de su exposición a dos negocios que, dijo, van a marcar la próxima etapa del país: la minería y los centros de datos. Sobre estos últimos, admitió que todavía hay poca información pública, pero que desde Genneia ya conversan con jugadores globales para pensar el desarrollo “con pata energética” y con energía renovable como condición.
“El tema de los data centers tiene tal vez mala prensa, pero cada uno de nosotros y nuestros hijos usamos la inteligencia artificial”, planteó, y sostuvo que ese negocio podría generar empleo, sobre todo en la construcción, si se hace de manera amigable con el ecosistema.
Brito también habló del mercado de capitales, donde Genneia se financió históricamente con bonos corporativos listados en Nueva York. Contó que en los últimos dos o tres años empezó a detectar una porción cada vez mayor de esas colocaciones internacionales suscritas por inversores locales, algo que atribuyó a la falta de confianza en la moneda y no en el país.
“Hay una confianza de los argentinos hacia la Argentina, hacia la seguridad pública argentina, pero todavía no hacia la moneda”, dijo. La disparidad entre la tasa que ofrece un banco y el rendimiento de un bono corporativo, sostuvo, empuja a los ahorristas hacia esas alternativas.
Sobre el momento macroeconómico, fue, en su balance final, optimista. “El contexto macroeconómico para la Argentina creo que es inmejorable, y eso me hace pensar que hay futuro”, dijo, aunque aclaró que reactivar el consumo interno es la asignatura pendiente. “Ahora lo que necesitamos es reactivar el consumo interno, entender que un país que tiene recursos y tiene gente no puede seguir exportando recursos sin valor agregado”, planteó.
Brito, además, se cuidó de despegar esa confianza en el país de cualquier lectura partidaria: dijo hablar por quienes no se sienten representados ni por el oficialismo libertario ni por el kirchnerismo, los que —según su descripción— “no estamos de un lado ni del otro del mostrador”.
Facundo Gómez Minujin, presidente de JP Morgan para la Argentina, habló con un diagnóstico más cauteloso sobre el humor de los inversores internacionales. Para el banquero, la clave no pasa por sumar nuevas medidas, sino por sostener las que ya están. “Hace falta estabilidad. Este país viene de nueve defaults y cada uno de ellos genera una erosión de la credibilidad del país”, dijo, y advirtió sobre el riesgo de que un futuro gobierno modifique el RIGI o las reglas que hoy atraen inversión en energía.
El titular de JP Morgan dijo que el sector energético “está bendecido”, porque el mundo está necesitando lo que la Argentina está produciendo. “Lo que hace falta es que no cambien las reglas del juego”, resumió.
