Tras la derrota electoral, el Gobierno enfrentó una semana de tensión en los mercados. El equipo económico buscó calmar a los bancos y a los exportadores mientras crecen las sospechas sobre una intervención indirecta para frenar la suba de la divisa.
“Fue un error táctico electoral, se corregirá en octubre”. Con esa frase, el equipo de Luis Caputo desligó el resultado en las urnas de los últimos traspiés económicos. Tras la caída electoral, mantuvo contactos con bancos extranjeros y con exportadores para enviar una señal de calma. En el sector financiero ya discuten un “Plan Parche” para sostener tasas elevadas, encajes récord y un dólar intervenido.
Caputo enfrenta un desafío enorme. Javier Milei le ordenó “mantener el rumbo” pese a la falta de dólares para contener la presión cambiaria. Desde el “lunes negro”, el tipo de cambio oficial subió casi 5%. El mayorista cerró en $1.416 y el minorista en $1.425. La inflación se convirtió en la mayor preocupación. Por ahora, el mensaje oficial es resistir las recomendaciones que sugieren “soltarlo”.
El inicio de semana mostró pánico en los mercados. Los bonos cayeron 9% y las acciones retrocedieron 17% en dólares. Sin embargo, el dólar quedó debajo del techo de $1.470. El agro aportó US$220 millones, pero en la city se habló de “manos amigas” del Banco Nación, el FGS y el Tesoro, en una intervención indirecta. También influyó la baja operativa de la bolsa, que redujo la rueda a tres horas.
Los analistas describen un “cambio de juego” en marcha. Observan una mayor apertura política y una posible modificación del esquema cambiario. Desde Wall Street, JP Morgan evaluó que podría necesitarse un dólar “más competitivo” y advirtió que, si se toca el techo, el Banco Central deberá reducir reservas, estimadas en US$16.000 millones. El Tesoro cuenta con unos US$1.000 millones.
Las voces críticas se multiplican. Domingo Cavallo expresó su disgusto con la intervención y las “improvisaciones” y aconsejó una flexibilización mayor. Martín Redrado sugirió ofertar US$5.000 millones si la divisa se acerca a $1.470. Carlos Melconian opinó que el Gobierno debe decidir entre “liberar o sacar a la gente del mercado oficial” mediante un tope o impuesto y permitir que regrese la brecha cambiaria.
Milei y Caputo prometieron meses atrás no devaluar y no parecen dispuestos a testear las bandas antes de octubre. En los bancos circula la idea de un nuevo financiamiento externo, similar al que ofreció el secretario del Tesoro estadounidense Scott Bessent en caso de “shock externo”. “No le vendría mal al gobierno que Scott Bessent salga a decir que ese fondo está disponible para Argentina”, señalaron en un banco extranjero. El Tesoro norteamericano se mostró inquieto, pero sin intención de abrir su billetera. Una consultora difundió que la embajada sí manifestó: “Dígannos cómo podemos ayudar”.
Para los banqueros, un refuerzo de fondos externos permitiría armar un nuevo sistema cambiario, el tercero en menos de dos años. Primero aplicaron la “tablita” del crawling peg hasta marzo, después establecieron bandas con cepo y dinero del FMI, y ahora se habla de otra fase, aún sin definir.
El objetivo inmediato es llegar al 26 de octubre. Quedan 34 ruedas y crecen las expectativas de una negociación con el Fondo que habilite un ajuste en las bandas. El acuerdo firmado en abril solo autoriza vender dólares cuando se toca el techo. En la city circula la idea de permitir que el Banco Central intervenga entre bandas con los US$14.000 millones del FMI. Este martes, el organismo respaldó la estrategia oficial.
La ancla monetaria también está bajo presión. Algunos bancos cortaron créditos y el consumo se estancó. Con la industria en baja (2,3% mensual) y la construcción en retroceso (1,8%), se espera un indicador de actividad negativo. La economía encadenaría seis meses de caída y entraría en su segunda recesión en dos años, según el economista Martín Polo. La UIA advirtió sobre posibles despidos.
El ancla fiscal, considerada “el corazón” del ajuste, también despierta dudas. Para el banco suizo UBS, no solo los audios afectaron a los activos argentinos, también influyó el conflicto con los gobernadores por los recursos. El Congreso revirtió varios vetos de Milei, incluso el de discapacidad. Tras la elección, se anticipan presiones sociales y políticas más fuertes. El hospital Garrahan volverá el viernes a la calle.
