En un Superclásico sin ocasiones de gol, trabado en el medio, con más voluntad que fluidez, el Xeneize superó 1-0 a River y se prende a la lucha por el campeonato, mientras que el conjunto Millonario sin un rumbo claro le pierde pisada al puntero de esta Liga Profesional de Fútbol.
El equipo que dirige tácticamente Marcelo Gallardo ha tenido 8 años de gloria con dos Copas Libertadores obtenidas y varios títulos locales cosechados, un juego que identificaba al hincha y un claro esquema desde las categorías menores hasta el plantel profesional, respetando las reglas impuestas por el cuerpo técnico. El orden siempre fue fundamental para River.
Sin embargo, desde hace un tiempo el Millo no encuentra el rumbo y, a pesar de los refuerzos económicos que equiparan las ventas por sus enormes cifras, como la compra por el colombiano Miguel Borja de ocho millones de dólares o la del joven de 20 años Pablo Solari por cinco millones de dólares por el 60 por ciento del pase, en el desequilibrio futbolístico pierde puntos y no conforma a nadie.
Por otro lado, desde la ida de Sebastián Battaglia luego de la eliminación ante el Corinthians por la Libertadores, Boca subió de la reserva al equipo de primera a Hugo Ibarra y el desorden fue completo para Boca. Peleas entre la dirigencia y referentes del plantel, un equipo poco colectivo y que no sabe a lo que juega.
Con todo eso y más, el Xeneize suma puntos sin parar, aunque el rival parezca que lo supere cada encuentro. No es casualidad, Boca se acostumbró a ganar con individualidades y se convirtió en una situación común: entre semana, el despelote y la crisis abunda pero en el fin de semana suma de a tres.
Boca en el desorden es local.
La Bombonera explota cada vez que su equipo gana sin importarle si el desarrollo del juego fue bueno. En cambio, River puede ganar pero si no superó holgadamente al rival en los 90 minutos, hay un problema.
Hoy, por la fecha 18 de la Liga Profesional de Fútbol, ambos cotejos se encontraban a cinco puntos de Atlético Tucumán, el puntero del campeonato que desde hace rato le cuesta ganar. Desde un principio esta tensión se hizo presente en los cuerpos de los futbolistas y lo que destacó al encuentro fue el esfuerzo físico por encima de cualquier otra cosa, siendo la presión el arma de los dos equipos, ya que con la posesión de la pelota pocas ideas caían.
En esta situación, Boca se hizo fuerte y tras un primer tiempo aburrido sin ocasiones de gol con poca participación de los arqueros, a los 65 minutos desde el tiro de esquina, Juan Ramírez ejecutó un envenenado centro que Darío Benedetto conectó para darle la victoria a su equipo.
Boca, desordenado y sin un esquema de juego que se repita al menos dos semanas, optando pura y exclusivamente por la calidad individual de sus jugadores, superó a River y se prendió por la lucha del campeonato.
River, tratando de mantener el orden y buscando la forma de replicar su esquema de juego que más títulos le ha otorgado con distintos jugadores, se pierde y no se encuentra. Las ventas de Julián Álvarez y Enzo Fernández han sido un golpe muy duro y, a pesar de los refuerzos, las gotas comienzan a rebalsar el vaso.
