Desde el 2018 hubo 19 elecciones presidenciales en América Latina. Solamente 2 veces pudo triunfar el oficialismo. El efecto hartazgo predomina sobre la tendencia de ideologizar hacia la derecha o la izquierda.
En los últimos comicios presidenciales desarrollados en América Latina se impusieron líderes de izquierda o centro izquierda, y provocó un análisis sobre el retorno del progresismo a los altos mandos ante el fracaso de políticas conservadores, liberales o de derecha. Pero esa conclusión no parece ser absolutamente certera. En concreto, con observación desideologizada, sucede que las urnas castigan a los oficialismos de turno. Hartazgo, demandas insatisfechas, y de fondo la idea de qué no importa desde dónde pero la ciudadanía reclama buenos resultados.
Para advertir la última vez que un oficialismo se quedó con las elecciones presidenciales hay que retroceder hasta 2018, en los ejemplos de Costa Rica y de Paraguay. Ese mismo año, sin embargo, en Colombia, México y Brasil se impusieron propuestas opositoras.
En 2019 los triunfos en Guatemala, El Salvador, Panamá, Argentina y Uruguay llegaron desde la oposición. Solamente Luis Lacalle Pou representó a una propuesta liberal y alejada de la centro izquierda.
En 2020 hubo sendos triunfos en República Dominicana y Bolivia, donde retornó al poder el MAS de Evo Morales luego de un violento golpe de estado en el país del altiplano.
La oleada de triunfos opositores se repitió en 2021 en Ecuador, Perú, Honduras y Chile, con la sonada llegada al poder de Gabriel Boric.
En 2022 ya hubo tres comicios presidenciales. Costa Rica no repitió el último resultado y llegó al poder una alternativa opositora. Misma situación para Colombia y el más cercano balotaje donde Lula Da Silva se impuso sobre Jair Bolsonaro.

La tendencia de los últimos actos eleccionarios son triunfos de propuestas de izquierda, y entre 2018 y 2019 de la derecha. En el análisis no hay que confundir un retorno del progresismo sino un fenómeno que muestra a los oficialismos perdiendo comicios, incluso antes de la pandemia del COVID. La disconformidad social excede la coyuntura de las malas noticias que provocó la crisis sanitaria y económica.
El vuelco a la izquierda fue impulsado por la crisis económica, que se agravó con la pandemia de Covid-19. Pero además aparece un dato alarmante. Según el último informe de Latinobarómetro, la insatisfacción con la democracia viene en aumento en la región, y midió 70% en 2020.
De poco ha servido también el discurso demonizante de las campañas de dirigentes conservadores o liberales, o las embestidas judiciales contra los referentes de izquierda. De hecho, otro dato llamativo es que hay altos niveles de reprobación o imagen negativa en ambas orillas ideológicas.
LOS ÚNICOS DOS TRIUNFOS OFICIALISTAS FUERON EN 2018
En Costa Rica El candidato oficialista Carlos Alvarado, de centroizquierda, ganó las elecciones presidenciales en segunda vuelta con el 60,79% de los votos, frente a su rival el evangélico Fabricio Alvarado que obtuvo el 39,21% de apoyos.
En Paraguay, en el mismo año, también triunfó la continuidad. El conservador Mario Abdo obtuvo 46,46% de los votos, frente al 42,73% del liberal Efraín Alegre, que lideró la coalición opositora Alianza Ganar.
SEGUIDILLA DE 17 TRIUNFOS DE LA OPOSICIÓN
En 2018 también hubo elecciones en Colombia. La segunda vuelta de las presidenciales trajo el triunfo de Iván Duque, un candidato conservador, con un 54.03% de los votos, quien se impuso al candidato del oficialismo Gustavo Petro, que llegó al 41.77%.
Pero Petro tendría revancha cuatro años después, en 2022, y repitió la tendencia de los triunfos opositores. Ganó con el 50,4% por sobre el candidato oficialista Rodolfo Hernández, que llegó al 47%.
También en 2018 Manuel López Obrador llegó al poder desde una fuerza opositora de izquierda. Llegó al 53% de los votos y fue el primer candidato de la historia en superar la mitad de los sufragios. Sacó más votos que los otros tres candidatos juntos. El segundo lugar fue para Ricardo Anaya Cortes con el 22%.
El último caso del año 2018 fue el de Brasil, donde luego de un convulsionado proceso de destitución a Vilma Roussef, que incluyó un gobierno de transición, Jair Bolsonaro ganó en segunda vuelta con el 55% de los votos por sobre Fernando Haddad, del PT.
La suerte le fue esquiva al presidente cuatro años después, con el retorno de Lula y un ajustado triunfo con el 51% de los votos.
Ya en 2019, los triunfos opositores fueron en Guatemala con Alejandro Giammattei, en Panamá con Laurentino Cortizo, y en El Salvador con el excéntrico Nayib Bukele.
Este año también se produjo uno de los casos más resonantes, con el triunfo en las Generales de Alberto Fernández y el Frente de Todos en Argentina, luego de arrasar a Mauricio Macri en las Primarias. La coalición opositora alcanzó el 48%. Cruzando el río, en Uruguay, el liberal Luis Lacalle Pou se impuso por apenas 1 punto a Daniel Martínez.
En 2020 se produjo otro caso resonante. En Bolivia ganó la oposición de Luis Arce, del MAS, con el 55%. Le sacó más de 25 puntos a su seguidor Carlos Mesa. El proceso electoral marcó el retorno al poder de la fuerza que conduce Evo Morales, quién había tenido que abandonar el gobierno por un golpe de estado que puso en riesgo su vida un año antes.
Ese año hubo otro triunfo opositor y fue en República Dominicana, donde Luis Abinader consiguió el 53% de los votos.
En 2021 hubo 4 elecciones en Latinoamérica, y todas repitieron triunfos de la oposición, y marcando una tendencia de resurgimiento de posturas de izquierda o progresistas. Excepto en Ecuador, donde ganó Guillermo Lasso con el 53% se impuso a Andrés Arauz, el candidato del expresidente Rafael Correa.
Los otros tres casos fueron festejos de la centroizquierda. En Perú, el docente y campesino Pedro Castillo ganó un estrecho balotaje contra Keiko Fujimori, con el 50,14%. En Honduras se impuso Xiomara Castro con el 53% de los votos.
Y finalmente el resonante triunfo de Gabriel Boric en Chile, que alcanzó el 55% con una amplia coalición de izquierda y centroizquierda y derrotó al derechista José Antonio Kast.
Este año, en 2022, a los ya mencionados casos de Colombia, con la revancha de Petro, y de Brasil con el retorno de Lula, se suma un nuevo cambio con Rodrigo Castro ganando en Costa Rica con el 52%.
