La Ciudad elegirá cargos nacionales y locales el 22 de octubre y con boleta de papel para todas las categorías. El decreto señala que «dada la experiencia obtenida en las PASO, se considera oportuno, en las próximas elecciones generales que se celebrarán este año o en una eventual segunda vuelta electoral, utilizar el sistema de emisión de sufragio previsto en el Código Nacional Electoral».
El Gobierno porteño confirmó este martes por decreto que las elecciones de octubre se harán en la Ciudad de Buenos Aires con boletas de papel tanto para los cargos nacionales como para las categorías locales, tras los inconvenientes registrados con el sistema de voto electrónico en los comicios del 13 de agosto.
La decisión de cambiar el sistema utilizado para las PASO fue a pocos días de la nota de la jueza federal electoral capital María Servini a las autoridades porteñas del Instituto de Gestión Electoral en la que afirmó que implementar nuevamente los dispositivos de Boleta Única Electrónica en octubre sería «una burla a la ciudadanía» al «volverla a someter a condiciones denigrantes»
Un decreto firmado por el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, adhirió el distrito al régimen de simultaneidad, previsto en la ley nacional 15.262, para aplicarlo en las elecciones generales y una eventual segunda vuelta.
Según señalaron fuentes oficiales, a partir de la adhesión, entonces «el sistema de votación será determinado por la jueza federal con competencia electoral, aunque se mantendrá el esquema de boletas separadas para las autoridades locales«.
La jueza federal con competencia electoral, María Romilda Servini, fijó su postura respecto de la elección de octubre. La magistrada sostiene que se debe volver al cuarto oscuro como el que siempre existió y, adentro, el ciudadano tendrá dos tipos de boletas, únicamente de papel. Por un lado, las de cargos nacionales -presidente vice, diputados nacionales -rubros en los que quedaron en carrera sólo cinco fórmulas- y, por otro lado, las de cargos porteños, como jefe de gobierno, legisladores de la Ciudad, para los que quedaron sólo cuatro fórmulas. El ciudadano entrará al cuarto oscuro con único sobre y pondrá adentro una boleta de cargos nacionales y una de cargos porteños. Volverá a la mesa en la que habrá una única urna. Al final del día se hará el recuento, como ocurre en casi todos los distritos, en que los cargos nacionales, cargos provinciales y cargos municipales convergen en una única mesa.
La magistrada dejó en claro que el problema del 13 de agosto no fueron únicamente las máquinas sino la existencia de dos votaciones, con dos mesas, dos urnas, el ingreso al biombo y luego a la máquina de voto electrónico. Como se sabe, la máquina tuvo muchos problemas, por mal servicio, porque el papel estaba adecuado a la elección en Paraguay, donde se usaron antes, y porque las conexiones eran precarias. Pero el mayor inconveniente fueron las demoras por las dos votaciones -biombo primero, máquina después- que derivaron en que muchos ciudadanos se fueran si votar.
La solución planteada por Servini respeta la idea de las elecciones concurrentes. O sea, son boletas separadas. La cuestión tiene una motivación política: el oficialismo porteño quiere evitar el arrastre de la boleta presidencial de Javier Milei. En realidad, al libertario le fue bastante mal en territorio porteño, sacó algo más del 17 por ciento. Pero peor aún le fue a Ramiro Marra, el candidato a jefe de gobierno de La Libertad Avanza, que consiguió el 13 por ciento. La perfomance en terreno porteño exhibe que sus votantes provienen más bien de franjas humildes.
Lo más cierto es que la elección del 22 de octubre en CABA será distinta a la del 13 de agosto. Ni las máquinas ni las dos votaciones el mismo día funcionaron. En pocos días habrá que encontrar una solución, porque hay que entrar a un nuevo proceso de impresión de boletas. No es lo mismo si los cargos porteños van pegados a los nacionales, si van en dos boletas distintas o si, en otro día, se insiste con las máquinas. Esta última alternativa parece descartada.
