Los movimientos hacia una nueva coalición política de centro comienzan a delinearse en la provincia de Buenos Aires, mientras el radicalismo, el monzoísmo y el schiarettismo analizan alianzas para 2025. Las definiciones sobre las elecciones primarias y la postura de sectores alejados del kirchnerismo serán clave en la batalla por el territorio bonaerense
Enero trae consigo nuevas dinámicas en el escenario político de la provincia de Buenos Aires, donde comienzan a perfilarse figuras alejadas del kirchnerismo, pero que aún muestran resistencia a acercarse a La Libertad Avanza (LLA). La posibilidad de un relanzamiento de Juntos por el Cambio (JxC) versión 2025 surge como una alternativa para un sector conformado por lo que queda del PRO, parte de la UCR, el schiarettismo y otras fuerzas.
La propuesta ha comenzado a ganar terreno entre los referentes de estos espacios, aunque aún no se ha avanzado en definir un nombre ni en especificar qué partidos formarían parte de esta nueva estructura.
Mientras tanto, Mauricio Macri sigue explorando la posibilidad de un acuerdo con LLA, un escenario que Javier Milei y su hermana Karina rechazan tajantemente, prefiriendo incorporar a dirigentes provenientes del PRO en lugar de formalizar alianzas. En paralelo, el sector liderado por el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, se mantiene en estado de observación. Con presencia en tres municipios, el jorgemacrismo defiende fervientemente la marca política creada por el expresidente, por lo que rechaza la idea de una fusión pero estaría dispuesto a sellar acuerdos locales con el oficialismo.
Hasta el momento, no se ha definido qué postura adoptará este espacio frente a un eventual relanzamiento de JxC en la crucial contienda electoral que tendrá lugar en la provincia de Buenos Aires, donde se enfrentará a Axel Kicillof, actual gobernador, en una disputa clave para el futuro político del territorio bonaerense.
La propuesta es impulsada por sectores políticos de perfil moderado, que establecen como límite al presidente, Cristina Fernández de Kirchner, y al sector de La Cámpora liderado por Máximo Kirchner. Este espacio busca atraer a quienes quedaron marginados en los cierres de listas, sin encontrar un lugar donde resguardarse políticamente. Sin embargo, la conducción principal del frente recae en figuras con experiencia en la política bonaerense, porteña y nacional.
En cuanto al PRO, destaca la presencia de Horacio Rodríguez Larreta. Desde su círculo aseguran que su foco no está en la provincia de Buenos Aires, sino en la Ciudad, donde podría postularse al Senado. El exjefe de Gobierno porteño sigue alineado con los dirigentes de su propio espacio, el MAD.
Por otro lado, allegados a Emilio Monzó afirman que aquellos sectores del larretismo y del PRO que no se alineen con Javier Milei estarán involucrados en este proyecto. Monzó, quien presidió la Cámara de Diputados durante el gobierno de Mauricio Macri, se perfila como una de las figuras centrales de este espacio, que se distancia notablemente de lo que fue Juntos por el Cambio. En agosto pasado, el legislador compartió una actividad en Suipacha junto a Rodríguez Larreta, lo que evidenció su cercanía política.
El armado también podría incluir al peronismo republicano liderado por Juan Schiaretti, exgobernador de Córdoba. A su lado se encuentran Florencio Randazzo, Miguel Ángel Pichetto y Nicolás Massot, con la posible incorporación de Graciela Camaño. Aunque este sector ya tiene representación parlamentaria a nivel nacional, su presencia en territorio bonaerense es aún limitada, más allá de algunos referentes dispersos.
El schiarettismo, impulsor del partido Hacemos y presidido por Florencio Randazzo, ha iniciado un proceso de expansión nacional con miras a competir en las elecciones de 2023. Sin embargo, el proyecto de coalición no se limitaría a incluir al PRO, el monzoísmo y Hacemos, sino que también buscaría sumar a la UCR para fortalecer su base política.
En el radicalismo, el sector más crítico hacia Javier Milei es liderado por Martín Lousteau, actual presidente del partido. Desde finales del año pasado, la rama bonaerense vinculada al senador ha mantenido conversaciones con los actores de esta nueva iniciativa. Consideran que existen puntos de acuerdo que podrían traducirse en alianzas tanto legislativas como narrativas, creando un frente común con los otros espacios.
Para concretar una coalición electoral, los resultados de las tensiones políticas entre LLA y el PRO, así como las disputas internas del peronismo, serán factores clave. Los promotores de este nuevo armado prefieren mantener la cautela y advierten que, aunque faltan 120 días para el cierre de listas —salvo cambios en el calendario electoral—, muchos de los nombres que integrarán la coalición dependerán de las negociaciones que se desarrollen en los próximos meses.
El radicalismo, además, deberá decidir si construye puentes con Javier Milei o se mantiene distante. Al igual que el PRO, los dirigentes de la UCR son conscientes de que Milei no busca formar coaliciones: su postura es clara, “es violeta o nada”. Aquellos que prefieran conservar la tradicional boina blanca probablemente se inclinen por unirse al nuevo sector de centro, a pesar de los roces que aún persisten con el sector de Martín Lousteau tras las elecciones internas del año pasado.
Actualmente, la UCR que responde a Maximiliano Abad conforma bloques junto al monzoísmo en la Legislatura bonaerense bajo el nombre de UCR + Cambio Federal. Además, otros posibles aliados de esta iniciativa son el GEN de Margarita Stolbizer y la Coalición Cívica liderada por Elisa Carrió. Stolbizer cuenta con una diputada en el radicalismo disidente, que comparte bancada con los sectores de Facundo Manes y Lousteau. Por su parte, la Coalición Cívica se alinea con el PRO y el abadismo dentro de un interbloque, aunque el escenario político aún es fluido y abierto a cambios.
Una cuestión crucial será definir si habrá primarias o si las elecciones provinciales se realizarán de manera desdoblada o concurrente con las nacionales. Las primarias permitirían resolver las disputas internas por las candidaturas, pero un adelanto de los comicios en la provincia podría acortar los tiempos para las negociaciones. Según algunas voces dentro del espacio, una parte del peronismo no kirchnerista podría sumarse a la estructura de Axel Kicillof, siempre que mantenga distancia de La Cámpora.
Por otro lado, si el kirchnerismo y el gobernador acuerdan realizar las elecciones provinciales el mismo día que las nacionales, el escenario bonaerense se tornaría más competitivo, con la participación del peronismo republicano y sectores de centro que rechazan una alianza con Kicillof. Esta definición es seguida de cerca por algunos intendentes del conurbano alejados de la órbita camporista, como Julio Zamora (Tigre) y Fernando Gray (Esteban Echeverría), quienes podrían optar por alinearse con el espacio de centro. En una posición similar se encuentra Juan Zabaleta, exintendente de Hurlingham.
