Este viernes vencieron $9,5 billones de deuda en pesos y el Gobierno enfrentó una licitación decisiva, marcada por la tensión en las tasas de interés, la limitada liquidez del sistema y depósitos acotados en el Banco Central.
El Tesoro afrontó este viernes vencimientos de deuda en pesos por $9,5 billones, con $8,8 billones en manos del sector privado. En ese contexto, la Secretaría de Finanzas lanzó una licitación que concentró la atención del mercado, atravesada por la fuerte volatilidad de las tasas de interés y por un margen financiero cada vez más ajustado.
El principal foco se ubicó en el comportamiento de la tasa de caución a un día. El lunes operó por encima del 30% de TNA, pero sobre el cierre de la rueda mostró una marcada tensión. Alcanzó picos del 150%, con un cierre cercano al 91%, una señal clara de la escasez de pesos en el sistema.
A ese escenario se sumó un dato clave: los depósitos del Tesoro en el BCRA ascendieron a $3,1 billones, un nivel que dejó en evidencia el agotamiento del esquema de remonetización que el Gobierno defendió en licitaciones anteriores. Ese mecanismo, conocido como “punto anker”, perdió efectividad frente a un volumen de vencimientos que superó ampliamente la liquidez disponible en el Central.
Si bien el Tesoro contó con saldos más elevados en bancos comerciales, su utilización implicó un costo adicional. La salida de pesos de esas entidades redujo la liquidez del sistema y presionó aún más sobre las tasas de interés.
Entre los analistas predominó la idea de que el Ejecutivo enfrentó un dilema complejo. Con poco margen para convalidar un rollover bajo, el interrogante giró en torno a la posibilidad de una baja significativa en las tasas. Desde Invecq advirtieron: «Dada la reciente volatilidad de tasas, en parte por falta de liquidez en el sistema, la atención estará puesta en la licitación en pesos y en el rollover. Dada la posición de pesos del Tesoro tras el pago de la deuda en el BCRA, la presión está dada para lograr un alto rollover, por lo que no esperamos una baja considerable de las tasas».
Una mirada similar expresaron desde Portfolio Personal Inversiones. Allí señalaron: «La semana será clave dado que se llevará a cabo la primera licitación de 2026, en un contexto en el que las curvas en pesos continúan tensionadas por la escasez de liquidez».
Desde Ecolatina plantearon un enfoque distinto, con mayor énfasis en una posible remonetización. El análisis destacó que «la cuestión no es menor, dado que el aumento estacional de la demanda de pesos de diciembre tensó la liquidez en pesos del sistema, lo que hizo que las tasas vuelvan a sufrir la habitual volatilidad al alza (con negociaciones por encima del 100% TNA en cauciones) del esquema monetario trazado desde julio del 2025». En esa línea, agregaron: «La licitación se presenta como una oportunidad para brindar liquidez al sistema y restar presión a las tasas, lo que naturalmente tendrá como contrapartida un rollover menor al 100% y por tanto una merma de los depósitos en pesos».
Adcap estimó que el Gobierno apuntó a un rollover cercano al 70%. Según la Alyc, el Tesoro contó con hasta $10 billones depositados en bancos comerciales con potencial de uso, con el objetivo de evitar una emisión directa del BCRA si la remonetización superó los $3,1 billones disponibles en el Central. No obstante, advirtieron que «recurrir a estos saldos endurecería aún más la liquidez del sistema, lo que convierte a este punto en un trade-off relevante a monitorear». Además, señalaron: «Si las condiciones de liquidez continúan tan ajustadas como en la actualidad, no descartamos cierta concesión en las tasas de corte primarias para incentivar la participación y sostener un mayor rollover».
En paralelo, la Secretaría de Finanzas presentó un menú amplio de instrumentos, con opciones de corto y largo plazo. Incluyó una Lecap con vencimiento el 27 de febrero, una Boncap al 30 de junio de 2027, y títulos ajustados por Tamar, CER y dólar linked, en un intento por captar demanda en un contexto financiero especialmente exigente.
