Toda la estructura que consiguió armar el gobernador bonaerense no ve con buenos ojos la posibilidad de que Néstor Kirchner elija al ex motonauta como su compañero de fórmula para el 2011. Los asesores del patagónico no quieren repetir el error de elegir a un vicepresidente que pueda no ser leal. La figura de Massa crece en provincia.
El kirchnerismo es adicto a las encuestas. El último sondeo que realizó Aresco Instant Research, que conduce Julio Aurelio, sobre 2.636 casos, mostró a Néstor Kirchner con un 26,4 % de adhesiones en el electorado bonaerense. Supera así al resto de los referentes que participaron de la compulsa, como Cobos, Macri, Duhalde, Carrió y Fernando “Pino” Solanas, en ese orden.
En este contexto, luego de la fallida experiencia de la Concertación Plural, donde el oficialismo quedó desencantado con el desempeño del radical mendocino, se analiza la posibilidad de reeditar la fórmula del 2003, donde Kirchner estuvo acompañado por el actual gobernador bonaerense Daniel Scioli.
Desde siempre Scioli es el dirigente K con mejor imagen. Incluso mejor que De Narváez. Más allá de los problemas que aquejan a la provincia, el ex motonauta mantiene su buena llegada con la ciudadanía. Así, desde el bunker del “pingüino” analizan que el ex presidente podría beneficiarse con un “arrastre hacia arriba” si el gobernador aparece en la fórmula para el 2011.
Sin embargo, en el sciolismo están preocupados. Con algunos rasgos de independencia, no quieren relegar ni ceder toda la estructura construida durante estos años de gestión. Buscan la reelección para fortalecer y consolidar su proyecto.
Además, desde las cercanías del gobernador consideran que ya “han pagado” lealmente durante estos años de gestión y que tuvieron que afrontar la aventura de las candidaturas testimoniales con menos suerte de la deseada para la gestión bonaerense.
En sintonía con esto, el kirchnerismo además advirtió que Sergio Massa, el intendente de Tigre, cuenta con una imagen positiva de 55,7 por ciento y una negativa de 22,4%. Este dato alienta a que se pueda fortalecer su figura para no perder votos en la provincia y aseguraría un buen reemplazo a los votos que aportaría Scioli.
Por ahora son todas especulaciones. Lo único cierto es que Kirchner quiere un vicepresidente leal y obediente, que asegure la priorización del proyecto nacional por sobre otra cosa. Con Cobos ya se quemó con leche.
