El grupo crítico de los jóvenes K está integrado por siete senadores sciolistas y busca recuperar terreno en la legislatura y en el armado provincial.
Por Matías Aberg Cobo
Con el objetivo de recuperar espacios perdidos ante la avanzada de La Cámpora en la Legislatura y el armado político bonaerense, un grupo de senadores sciolistas impulsa el lanzamiento de la agrupación La Balestrini.
Se trata de siete senadores del Frente para la Victoria que responden directamente a las políticas que de gobernador Daniel Scioli, y que están desencantados con la impronta de la gestión del vicegobernador Gabriel Mariotto. Con el surgimiento de La Balestrini, cuyo lanzamiento oficial se definiría en pocos días, intentarán dar forma a una agrupación que funcione como contrapeso al kirchnerismo más progresista representado en La Cámpora, que produjo una fuerte renovación en diciembre pasado y logró colocar a José Ottavis al frente de la vicepresidencia primera de la Cámara de Diputados.
Osvaldo Goicoechea, quien fuera el presidente del bloque oficialista en el senado en tiempos en que la vicegobernación estaba en manos de Alberto Balestrini, fue quien propuso el nombre de la agrupación para “reivindicar el peronismo de Alberto y marcar la diferencia entre un peronismo de todos y no de unos pocos”. Hoy desplazado en el liderazgo del bloque por la esposa de Carlos Kunkel, Cristina Fioramonti, Goicoechea es una de las caras más visibles del grupo que también integran “Cacho” Alvarez de Olivera, Alberto De Fazio, Marcelo Carignani, Ricardo Bozzani, Nora de Lucía y María Ehcosor. El grupo crítico está a la búsqueda de sumar también el apoyo de diputados sciolistas. Ya son de la partida Martín Cosentino y Alicia March. También buscan seducir a los barones del conurbano.
Si bien las diferencias son de tipo ideológicas y la interna en el FPV bonaerense ya existe desde la designación de Mariotto como compañero de fórmula de Scioli, las tensiones quedaron expuestas hace dos semanas, cuando en la primera reunión de bloque, Fioramonti planteó la creación de una comisión especial revisora de la investigación del crimen de Candela Rodríguez. La decisión de darle un tratamiento, sin debate previo, provocó fuertes cruces entre la jefa del bloque y los senadores Alvarez de Olivera y Ehcosor. Pese a que finalmente los senadores que integran la incipiente agrupación La Balestrini terminaron por apoyar la medida, aclararon que será la última vez que apoyen una decisión unilateral y advirtieron que no acompañarán más este tipo de iniciativas con la amenaza de dejar en evidencia el rechazo a la conducción del bloque.
Mientras Scioli y Mariotto aseguran estar transitando una etapa de armonía y reducen las internas a una “diferencia de estilos”, lo cierto es que el gobernador deja crecer silenciosamente a La Balestrini, en tanto su vice mantiene una agenda propia y tampoco descuida el tejido de alianzas importantes. Scioli ve con buenos ojos el surgimiento de la agrupación que aglutina al peronismo histórico y se identifica ideológicamente con su gestión. Sabe que así podrá ir por la recuperación del terreno que perdió con el desembarco de Mariotto y los jóvenes camporistas. Por su parte, el vicegobernador continúa recorriendo asiduamente la provincia y se reúne con los intendentes K de la región capital. Ya mantuvo conversaciones con los intendentes de La Plata, Pablo Bruera; de Berisso, Enrique Slezack; y de Ensenada, Mario Secco, con miras a tender acuerdos con sus legisladores bonaerenses.
