Mientras el Gobierno celebra una supuesta recuperación económica, los indicadores muestran una realidad marcada por caídas en la actividad y sectores aún golpeados
A pesar de que el Gobierno celebra ciertos indicadores económicos, un análisis más profundo revela un escenario heterogéneo que combina sectores en leve recuperación con otros en crisis.
Tras la publicación de los datos del PIB del tercer trimestre y el adelanto de actividad económica de octubre, funcionarios destacaron un supuesto final de la recesión. Sin embargo, la realidad es más compleja: aunque la actividad económica superó por un 0,6% el nivel de noviembre de 2023, sigue mostrando una contracción del 1,7% respecto al pico de agosto de ese año. Además, sin el sector agropecuario, la actividad se mantiene 1,1% por debajo del nivel previo a la asunción de Javier Milei.
El EMAE reportó una caída interanual del 0,7% en octubre, acumulando un descenso del 2,7% en el año. Consultoras como PxQ advierten que, excluyendo el agro, la baja acumulada asciende al 4,9%, con sectores como la construcción, la industria y el comercio siendo los más afectados.
En la industria, la actividad cayó un 0,8% en octubre respecto al mes previo, mientras que en la producción automotriz se registró una baja del 2,4%. Por su parte, el sector de la construcción alterna despachos de cemento al alza (+1,6%) con el Índice Construya en caída (-3,2%).
El consumo interno tampoco da señales contundentes de mejora. Según la CAME, las ventas navideñas crecieron apenas un 1% respecto al año anterior, con un panorama de consumidores limitados por ingresos insuficientes y una economía que no logra estabilizarse.

