No existe más que la “lógica del Mercado” para explicar lo que nos está pasando en el país. Los insensibles personajes del gobierno, asisten a la contemplación clara y siniestra de los sucesos cumpliendo el mandato que impone el capitalismo más cruel.
Por Ramón Gómez, concejal y dirigente de la UOM San Martín
Es mentira que los funcionarios actuales no tengan Proyecto político, tienen éste tal cual lo ejecutan dando beneficios a los que acumulan riqueza en desmedro de los que menos tienen, ese es su objetivo único y real. No tienen otro y son incapaces de pensar alguno en el cual prime “el bienestar común” tal cual lo establece nuestra Constitución Nacional.
Lo cierto es que la renombrada “lógica del Mercado” deja afuera del proyecto político a la mayoría de la gente. Uno puede decir: el pueblo votó y así lo quiso. Pero en realidad creo que el pueblo fue defraudado de toda defraudación, ya que el actual presidente, se hizo con el voto del pueblo haciendo promesas de campaña que luego incumplió radicalmente.
Usted y yo trabajamos y estoy seguro que en su entorno, como en el mío, la mayoría a quien conocemos trabajan. Trabajar es cumplir una función social, juntos con nuestra actividad construimos el país y nuestra dignidad propia.
Pero existe por ejemplo, gente en situación de calle, pobres de toda pobreza, cartoneros, los que piden limosna. A esos los denominamos abandonados, porque están fuera de la sociedad, porque no colaboran con ningún aporte al cuerpo social. Están al margen. Excluidos.
¡Sin embargo, el pueblo en su conjunto no está constituido solamente por quienes aportan, sino también por los que no lo hacen y deben hacerlo.
Por ello habría que incluirlos.
No hay derecho a que un grupo cargue con todo el peso y un sector viva de los aportes del grupo que trabaja, es cierto. Para ello debemos conminar a que un gobierno sensato incluya a la gran mayoría de los habitantes y de esa forma compartir las cargas del tributo.
Pero el pueblo, que votó el cambio, no advirtió que ese camino incrementaría la exclusión. Hoy, la torta se reparte en menos manos y la mayoría de los que trabajan, el pueblo, soporta la carga del peso tributario.
Somos nosotros que con nuestro trabajo sustentamos y beneficiamos a una minoría poderosamente rica.
Gracias a Dios que muchos no votaron esta falacia. Pero el pueblo es el pueblo y ahora nos perjudicamos todos por igual. Todos menos el pequeño grupo de altos ingresos que se beneficia con los padecimientos económicos de la mayoría.
Un pequeño grupo de interés económico gobierna para sí mismo, gracias al voto democrático de la mayoría. Mientras tanto las fábricas siguen cerrando, porque a ese sector le conviene más importar aquel producto que otrora se generaba en el país o como les “sobra” dinero, llevar la inversión que podría generar trabajo a la bicicleta financiera.
Mucha Clase Media que votó el cambio esperanzada, hoy está perjudicada y lo estará más aún. Porque este Proyecto concentrador de riqueza, apoyado en la exclusión continuará, si aquellos votos del pueblo que lo instalaron en el poder, no cambian el rumbo político que fraudulentamente alteró el partido de gobierno.
El pueblo somos todos. Los que trabajamos y construimos con nuestro esfuerzo el país cotidianamente, no debemos permanecer inmóviles ante los actos depravados de un pequeño grupo, económicamente muy poderoso.
Porque de lo contrario, cuando el país esté definitivamente devastado por ellos, levantarán sus riquezas y se irán a vivir a algún paraíso, pero nosotros quedaremos morando en la ruinas de lo que no supimos defender.
El hombre común, el que trabaja. El pueblo, seguirá viviendo.
Verá que la palabra pueblo a lo largo de esta nota está resaltada y no es error, porque cuando digo Pueblo; hablo del PUEBLO.
