La reunión en la sede del Gobierno, y que dejó el saldo de algunos contagios, dejó expuesto los movimientos internos dentro de los amarillos.
La reunión en la sede del Gobierno porteño que dio como resultado los positivos en Covid de la exgobernadora María Eugenia Vidal y el actual diputado Alex Campbell, dejó al descubierto los movimientos políticos hacia el interior de la coalición opositora y sus fisuras internas.
En ese mismo encuentro también estuvieron el jefe de Gobierno Horacio Rodríguez Larreta, Emilio Monzó, Martín Lousteau y estaba citado Rogelio Frigerio, quien no pudo llegar desde Entre Ríos. De esa manera, quedaron expuestos los movimientos del ala moderada del PRO, y de Juntos por el Cambio, que toma distancia de las posiciones más duras de Mauricio Macri y Patricia Bullrich, que lanzan permanentes críticas a la gestión de Alberto Fernández sobre la cuarentena.
La última referencia pública del expresidente fue junto a la líder de la CC ARI, Elisa Carrió. Ambos comunicaron su diálogo a través de redes sociales. Carrió de ese modo, volvió a acercarse al expresidente, a pesar de haber mostrado mejor sintonía con Larreta desde tiempos en los que eran Gobierno.
Además de las formas de posicionarse ante la Casa Rosada, quedó aún más expuesta la tensión interna por la cuestión del espionaje ilegal, en donde Macri, habría enviado a monitorear los movimientos de sus propios aliados: Larreta, Vidal, Santilli, Monzó.
Lo que dejó expuesto los movimientos, es la reconstrucción de la alianza opositora y la disputa por los liderazgos y los estilos, de cara al año electoral que ya comenzó a estar en el radar del sistema político.
Más aún, cuando en la oposición da por descontado que el oficialismo avanzará con con la eliminación de las PASO, lo cuál les generará mucho ruido interno a la hora de confeccionar las listas.
