Alberto Fernández encabezó un acto por sus tres años de gestión, pero no hubo dirigentes ni gobernadores del Frente de Todos. Muchos creen que la única posibilidad de un triunfo electoral es con el ministro de Economía al tope de la boleta. Kirchnerismo desorientado.
Este miércoles, quizás entusiasmado luego del triunfo de la Selección Argentina en las semifinales del Mundial de futbol, el Presidente Alberto Fernández encabezó un acto para revalorar sus tres años de gestión. Las imágenes no fueron transmitidas por los canales institucionales, sino a través de las redes sociales personales del mandatario.
En el encuentro hubo pocos funcionarios, algunos ministros cercanos, representantes de trabajadores, ningún kirchnerista de peso, tampoco el ministro de Economía Sergio Massa, y un solo gobernador, el tucumano Osvaldo Jaldo. Tampoco hubo referentes sindicales cercanos a Cristina. En Plaza Colón, atrás de Casa Rosada, el presidente parece haber improvisado ese acto con sus leales para dar un mensaje. “Me voy a poner al frente para que en diciembre de 2023 el presidente o la presidenta que asuma sea uno de nosotros”, expresó, para bajar a tope el tono de cualquier apunte vinculado a su reelección.
“Muchos dicen que soy un presidente timorato”, siguió Fernández. “Los liderazgos no se ejercen ni gritando ni golpeando la mesa”, describió. Y repasó muchas de las medidas de su gobierno para enfrentar la pandemia y la crisis en Europa que provocó un aumento en las commodities de alimentos y empujaron la inflación en Argentina.
La ausencia de los gobernadores fue estruendosa. La liga de mandatarios peronistas siempre fue un respaldo de Alberto Fernández. A un año del cambio de gobierno, y a pocos meses para conformar las listas electorales, el clima parece ser diferente. El lunes se habían reunido con los gremialistas de la CGT para encontrar un rumbo luego del anuncio de Cristina de que no será candidata.
A pesar de algunas operaciones mediáticas, los gobernadores peronistas saben que no tienen candidato propio con potencia para incidir en el tablero. No hay consenso con Axel Kicillof, quien prefiere reelegir en la Provincia de Buenos Aires, tampoco con Wado De Pedro, ni con sus colegas Sergio Uñac o Jorge Capitanich.
Todos los caminos conducen a Massa. Y no solo en la opinión de los gobernadores, que prenden velas para que la tormenta económica no se transforme en tsunami. Es el mismo objetivo del superministro. La medición de la inflación de noviembre dará una leve baja, luego vendrá el tradicional crecimiento de diciembre, y el camino a seguir es una reducción mes a mes para llegar a abril en un número mensual que sea del 5% bajo o del 4% alto.
Si Massa consigue estar en mitad de año en algún número del 3% mensual podrá decir que redujo los incrementos en un 50% en menos de un año de gestión.
En el equipo de Massa hay tres temas que son prioritarios: El Banco Central está con reservas mínimas de u$s 4.000 millones y la sequía amenaza con arruinar cosechas y el futuro ingreso de dólares del campo. La recesión se profundiza en varios de los sectores de la economía, caen los niveles de crecimiento en todo el mundo y el impacto en Argentina se hará sentir. Y finalmente la inflación de noviembre, que rondará el 6% y consolidará el escenario de suba interanual en tres dígitos, cifra que no se alcanzaba desde 1991.
¿Pero qué pasa si la Economía no muestra mejoras y se cae la posibilidad de Massa? Los gobernadores piensan en otros dos nombres: El embajador en Brasil Daniel Scioli y el jefe de Gabinete Juan Manzur.
Las palabras de Cristina desorientaron al kirchnerismo, y el Mundial aportó factores exógenos a la agenda. Alberto coordinó un encuentro del Grupo de Puebla para defender a la vicepresidenta ante el law fare. Se iba a hacer el 12 de septiembre pero la líder del Instituto Patria se contagió de COVID. Se postergó para el lunes 19, pero alguien advirtió que si Messi gana la final del torneo en Qatar a nadie le importará lo que pase en ese acto de respaldo a la vice. Al contrario, probablemente se interprete como un gesto para aprovechar la alegría popular.
Son días de mucha quietud en el kirchnerismo. Con la líder apartada de la contienda, ¿quién defenderá sus lugares en las listas?
