El alcalde porteño adelantó sus tiempos electorales y comenzó su disputa puertas adentro para liderar un «nuevo» Juntos por el Cambio y ser candidato presidencial.
La llegada del coronavirus retrasó varias cosas y aceleró otras. Horacio Rodríguez Larreta pudo nacionalizarse antes de lo estipulado y no quedan dudas: intentará ser candidato presidencial en el 2023.
Al Jefe Porteño la pandemia le dio la oportunidad de federalizar su imagen y no lo desaprovechó. Se dirigió a los argentinos que viven en la Ciudad y se empapó de conocimientos nacionales gracias a la relación que supo construir con el Presidente Fernández en las reiteradas extensiones de la cuarentena.
Pero la pandemia y la disputa por la coparticipación solo le sirvieron para comenzar a seducir a un electorado alejado del puerto de Buenos Aires. Hoy, su mayor desafío está puertas adentro.
Juntos por el Cambio es un cumulonimbus conceptual. Los halcones y palomas se entrelazan y la nube densa e inestable vuela alto y sin rumbo. Tampoco tiene conducción definida; tiene un líder discutido puertas adentro y reivindicado electoralmente: Mauricio Macri.
El ex presidente salió a marcar la cancha con una serie de entrevistas cuando Larreta gozaba de una imagen positiva impensada. El mantra del alcalde “es con todos adentro” comienza a desdibujarse lentamente. El larretismo tiene claro que debe correr, de a poco y en silencio, las figuras de Macri y Bullrich.
No solo para despejar el sendero hacia la candidatura, sino para absorber intérpretes que no compatibilizan con los duros: Frigerio, Monzó, Stolbizer y Urtubey, entre otros.
Estoy contento de haber participado del "Día del Amigo Desarrollista", un encuentro organizado por el Movimiento de Integración y Desarrollo, donde conmemoramos el natalicio de Rogelio Frigerio, mi padrino y el primero que despertó en mí la pasión por la política. pic.twitter.com/ZxMbQTVi4V
— Horacio Rodríguez Larreta (@horaciorlarreta) November 5, 2020
El acercamiento con ese sector que hoy parece estar en las antípodas de Macri puede convertirse en una doble jugada del larretismo: construir un espacio amplio –partiendo del centro– que pueda seducir incluso votos peronistas y alejar al sector más radicalizado, con Macri a la cabeza.
Carrió hoy juega para Larreta. Aunque la ex diputada Nacional sea una moneda al aire sirve. Aceptar los pliegos de Rafecas para que sea el nuevo procurador marca las divisiones políticas. Los moderados y los duros. De un lado y del otro. El Kirchnerismo y el albertismo. El Macrismo y el Larretismo.
El Jefe Porteño es gestión. Lo sabe. Sabe también, que la polarización y la grieta profunda están desgastando a una sociedad golpeada por la recurrente crisis económica. Por eso, su construcción se plasma desde la moderación.
Vidal parece ya haber decidió y sumarse a la gestación de ese proyecto. Sin definiciones de su porvenir es las legislativa del año que viene, en sus esporádicas apariciones se encuadró en el ala dialoguista.
Larreta ya perfiló su primer objetivo: Correr a Macri y armar un espacio con su impronta. Ya se juega el 2023. Por ahora, solo puertas adentro.
