Los peronistas disidentes continuaron definiendo su estrategia parlamentaria, su perfil político y la agenda que impulsarán en la Cámara de Diputados. Casi todos se mostraron partidarios de sumar aliados para imponerse al kirchnerismo.
Los peronistas disidentes continuaron definiendo su estrategia parlamentaria, su perfil político y la agenda que impulsarán en la Cámara de Diputados. Casi todos se mostraron partidarios de sumar aliados para imponerse al kirchnerismo. Por eso estarán abiertos a fusionarse en un interbloque con otras fuerzas, en especial con el PRO de Mauricio Macri. Aunque de manera vaga, no descartaron acuerdos con otros espacios políticos. Dos economistas fueron incorporados como parte de su think tank: los ex ministros de Economía Roberto Lavagna y Martín Lousteau.
Además de los aspectos meramente técnicos, Lavagna también funcionará como asesor político del bloque. Algo que pondrá a prueba a la bancada y la relación con el empresario Francisco de Nárvaez, con quien compitió electoralmente en 2007. Competencia que dejó muchas heridas entre ambos. Aunque el más dañado de aquellos cruces fue el diputado Jorge Sarghini, cuyo mandato finaliza el 10 de diciembre. Lousteau, autor de la ya emblemática resolución 125, tiene una aceitada relación con uno de los referentes de este espacio: Felipe Solá. Entre el cuerpo de asesores del armado también estarán: Alberto García Lema y Esteban Conte Grand.
Los peronistas disidentes resolvieron que la salteña Beatriz Daher, el bonaerense Alfredo Atanasoff y el puntano Luis Lusquiños sean los encargados de negociar con el resto de los bloques opositores la fórmula que tratarán de imponerle al kirchnerismo para conseguir que los suyos ocupen el 60% de las comisiones parlamentarias. Los principales referentes de la oposición mantuvieron ayer reuniones informales para avanzar en esa propuesta. Algo que todavía no logró plasmarse en una iniciativa concreta. Además de este punto, los opositores están esbozando los aspectos principales de su agenda legislativa.
Por lo pronto, ayer los peronistas disidentes avanzaron con la suya. El primero de los temas en importancia es la agenda social. Aquí podrían avanzar, con matices, en los proyectos sobre ingreso universal a la niñez, algo muy diferente a lo que el Gobierno implementó por decreto. La seguridad será su segundo eje. De hecho, tanto Solá como su ex ministro en el área, Carlos Arslanian, no ahorraron críticas contra el manejo que tanto Daniel Scioli como Carlos Stornelli vienen llevando adelante en la provincia de Buenos Aires. El federalismo será el tercer punto de la agenda del peronismo disidente. Tampoco descartan revisar algunas de las leyes aprobadas a toda marcha por el Gobierno después de su derrota electoral el pasado 28 de junio.
