Con matices, silencios incómodos y viejas diferencias, la mayoría de los referentes del PJ repudió el ataque militar de Estados Unidos contra Nicolás Maduro y tomó distancia del respaldo explícito de Javier Milei, mientras un puñado de dirigentes avaló la decisión de Washington.
El ataque militar ordenado por Donald Trump para capturar a Nicolás Maduro obligó al peronismo a fijar posición en un terreno incómodo. Los vínculos históricos con el chavismo y las críticas acumuladas al régimen venezolano generaron tensiones, pero primó una condena casi unánime a la intervención de Estados Unidos. El respaldo del presidente Javier Milei al operativo profundizó ese alineamiento interno, aunque no lo volvió homogéneo.
Cristina Kirchner y Axel Kicillof coincidieron en el enfoque y evitaron una defensa explícita del gobierno venezolano. Ambos cuestionaron la violación de la Carta de las Naciones Unidas y del Derecho Internacional, y tomaron como referencia la postura de Brasil, junto a Chile, Colombia, México, Uruguay y España. En sus entornos ironizaron con la sintonía alcanzada: “Hay unidad”.
La ex presidenta expresó su rechazo en redes sociales con un mensaje que apuntó directamente contra la Casa Blanca. “Se puede estar a favor, en contra o no importarte el gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela, pero nadie puede negar que la administración Trump en EEUU volvió a cruzar un límite que muchos pensábamos que no volvería a ocurrir”. En ese mismo texto denunció la “absoluta ilegalidad e ilegitimidad del secuestro” de Maduro y lo vinculó al interés por el petróleo venezolano.
Kicillof se movió en la misma línea conceptual. El gobernador bonaerense puso el eje en los principios de soberanía y no intervención, sin avalar al chavismo. “Los principios de defensa de la paz, de no intervención y defensa de la soberanía deben estar por encima de la conveniencia económica”, sostuvo.
El Frente Renovador mantuvo su distancia histórica con el kirchnerismo en relación a Venezuela, pero también condenó el operativo militar. El espacio liderado por Sergio Massa expresó el “rechazo de manera categórica” a la intervención de Estados Unidos y recordó su postura previa sobre el proceso político venezolano. “Nuestra posición ha sido clara y sostenida en múltiples ocasiones. La última vez exigimos transparencia electoral, la publicación de las actas y señalamos la opacidad del proceso político venezolano. Pero ninguna irregularidad institucional puede ser utilizada como justificación para una invasión”, planteó el comunicado.
Las diferencias internas no se diluyeron. Massa sostuvo durante años una posición más dura frente al chavismo, con condenas a la detención de opositores como Leopoldo López, respaldo a Juan Guaidó y gestos públicos hacia figuras como Mitzy Capriles y Lilián Tintori. Desde el entorno bonaerense relativizaron ese perfil. “Sobreactuaba para diferenciarse”, deslizó un integrante del Gabinete provincial. “Nosotros también pedimos transparencia en la última elección, pero la libre determinación de los pueblos es sagrada”, agregaron cerca del gobernador.
Dentro del massismo, Guillermo Michel coincidió con el pronunciamiento del PJ contra la violación de la Carta de Naciones Unidas, aunque marcó límites. “Omitimos señalar con anterioridad cuestiones graves del gobierno de Maduro, que llegó a detener a dirigentes políticos y estudiantes, sin respetar la democracia”, advirtió. El texto partidario lo elaboró la secretaria de Integración Regional del PJ, Sol Magno, junto a Cristina Kirchner.
En el entorno de la ex presidenta también dejaron trascender una lectura política más amplia. “Ella se despegó de Maduro cuando pidió que mostrara las actas de la última elección. Con Trump tiene un tema porque cuando Estados Unidos le impide ingresar, igual que a De Vido, acá enseguida la Cámara de Casación le rechaza el recurso. Ahora los presos son ellos dos”, sostuvo un dirigente con diálogo frecuente con Cristina Kirchner. Y sumó una frase reveladora: “¿Por qué lo vamos a defender nosotros si no lo hace Delcy Rodríguez?”.
En el plano legislativo, los jefes de bloque José Mayans y Germán Martínez, junto a Jorge Taiana, Santiago Cafiero, Eduardo Valdés, Jorge Capitanich y otros referentes, difundieron un documento conjunto que calificó de “inadmisible” la agresión armada y la definió como un “precedente de extrema gravedad para la convivencia internacional”. El gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, se expresó en el mismo sentido.
La contracara la integraron dirigentes que justificaron o avalaron el ataque. El tucumano Osvaldo Jaldo, Guillermo Moreno —en coincidencia con Miguel Pichetto— y el intendente de Ezeiza, Gastón Granados, se ubicaron en ese sector minoritario.
Con el reinicio de la actividad parlamentaria previsto para febrero, el peronismo enfrentó el desafío de ordenar una posición común sobre Venezuela, en un escenario internacional cada vez más tensionado y con diferencias internas que volvieron a quedar expuestas.
