A pesar de que el gobierno de Javier Milei atraviesa su momento de mayor fragilidad, la fragmentación interna del peronismo y la falta de liderazgo claro impiden una respuesta unificada. La oposición sigue atrapada en disputas internas, mientras la situación del oficialismo parece seguir beneficiándose de este caos.
El peronismo atraviesa un momento de fragmentación interna que le impide capitalizar la debilidad actual del gobierno de Javier Milei. Aunque coinciden en que la represión a la marcha del miércoles pasado y el escándalo por las criptomonedas afectan al oficialismo, la falta de unidad y de liderazgo claro obstaculiza cualquier intento de coordinación. Mientras la Confederación General del Trabajo (CGT) convocó a un paro general antes del 10 de abril, las reacciones dentro de la oposición fueron diversas. Algunos criticaron a la central sindical por su inacción, mientras que otros celebraron su reactivación. En medio de este contexto, el peronismo continúa sumido en sus internas.
El presidente Milei ha aprovechado la fragmentación de la oposición para avanzar sin mayores obstáculos, alternando entre confrontaciones con figuras clave como Cristina Fernández de Kirchner y Axel Kicillof. Ambos se han esforzado por posicionarse, lo que evidencia la crisis de liderazgo dentro del oficialismo. Sin embargo, la falta de respaldo de dirigentes políticos importantes en las recientes manifestaciones de jubilados refleja también la incapacidad del peronismo para movilizarse de manera efectiva. En este sentido, la ministra Patricia Bullrich no tardó en señalar a los intendentes kirchneristas de La Matanza y Lomas de Zamora, acusándolos de vincularse con los disturbios.
Los intendentes peronistas han respondido individualmente a las acusaciones, sin intentar articular una respuesta conjunta. En privado, reconocen la desorganización interna. Un dirigente del conurbano, alineado con el kirchnerismo, comentó: “Nadie habló con nadie, ya no se coordinan acciones, estamos desarticulados”. La falta de cohesión es evidente, con grupos de WhatsApp que antes servían para coordinar acciones olvidados y sin actividad. La ruptura entre Cristina Kirchner y Kicillof dejó a muchos intendentes sin un rumbo claro, y la falta de una conducción firme afecta incluso a la Federación Argentina de Municipios, que preside Fernando Espinoza.
Por otro lado, los jefes comunales de La Matanza y Lomas de Zamora negaron las acusaciones de Bullrich, quien los vinculó con grupos de choque. A través de un comunicado, Espinoza calificó las afirmaciones de la ministra como “absolutamente falsas”, mientras que Otermín expresó su sorpresa por las «mentiras» vertidas sobre su municipio. La postura de ambos es clara: la situación de los jubilados es crítica, y la represión no hace más que aumentar la tensión.
La represión de la marcha frente al Congreso también generó una reacción por parte de Kicillof, quien condenó lo que consideró un acto “ilegal y premeditado” por parte del gobierno nacional. En ese contexto, el gobernador cuestionó la falta de responsabilidad del Gobierno al justificar la violencia y al difundir mentiras sobre los hechos ocurridos.
A pesar de la represión, la división dentro del peronismo no disminuyó. De hecho, el día siguiente a los incidentes se reabrió un nuevo capítulo en la interna. La petición de Kicillof para que la Legislatura suspendiera las elecciones primarias se topó con la estrategia de La Cámpora y el massismo, que presionaron para retrasar la decisión y evitar que los comicios bonaerenses se adelanten. Mientras tanto, desde el círculo cercano a Kicillof se dejó entrever que, de no haber un acuerdo político, el gobernador podría avanzar con el desdoblamiento electoral sin la aprobación de la Legislatura.
Este escenario evidencia las dificultades del peronismo para generar una agenda propia. Durante el último año, gran parte de la oposición se concentró en oponerse a Milei, sin ofrecer una alternativa clara a los votantes. A pesar de las alianzas tácticas en el Congreso, el kirchnerismo sigue siendo un obstáculo para muchas fuerzas dentro de la oposición. Incluso desde la Coalición Cívica, Juan Manuel López expresó que el kirchnerismo busca sembrar caos, sin interés en formar un frente común contra el Gobierno.
Así, mientras el oficialismo continúa avanzando, el peronismo sigue sumido en su fragmentación interna, sin una estrategia clara que le permita responder de manera efectiva a la debilidad del gobierno de Milei. El próximo período será crucial para definir si la oposición logra superar sus grietas y presentar una alternativa viable ante los desafíos políticos del país.
