En la noche del martes 27 de diciembre, los militantes peronistas de San Martín se reunieron para realizar el brindis de fin de año del Partido Justicialista en "un clima de entusiasmo y con mucha expectativa ante la imperiosa necesidad de defender la Patria y los intereses del Pueblo frente al atropello y entrega que lleva adelante el gobierno oligárquico de la Alianza Cambiemos".
En esa línea se realizó un balance político del año que se termina y las reflexiones que surgieron se volcaron en el documento "Ha llegado la hora de hablar claro".
Alfredo Buglioni, del Espacio J. Hernández Arregui, expresó que este documento debe servir de disparador para una serie de encuentros de análisis y debate sobre la coyuntura política, que se desarrollarán durante los meses de enero y febrero, para culminar en un plenario a realizarse en los primeros días de marzo.
La vicepresidenta del Partido Justicialista, Magui Gagey, anunció que la casa peronista de la calle Lincoln 4116 se constituirá en la sede partidaria, abriendo sus puertas a todas y todos los militantes peronistas del distrito.
Participaron además del encuentro compañeros y compañeras peronistas de diversas barrriadas de San Martín; Antonio Bernardi (Intendente interino MC); la agrupación Raúl Scalabrini Ortíz del sindicato de La Fraternidad; el espacio Hernández Arregui; las agrupaciones La Cámpora, El Plumerillo, Rodolfo Walsh, MILES, Kolina y La Nestor Kirchner de San Martín.
HA LLEGADO LA HORA DE HABLAR CLARO
Llegando a fin de año se suele hacer una evaluación de lo ocurrido, por eso un grupo de militantes peronistas, de distintas agrupaciones que actúan en el partido de General San Martín, nos encontramos para realizar esa reflexión en común. En ese camino todos coincidimos que 2016 había sido un año malo.
El Gobierno que proponía un cambio, lo primero que cambió fue su discurso. Terminada la campaña comenzó a realizar todo lo que dijo que no iba a hacer. Después de 12 años de ir avanzando en la adquisición de derechos y bienestar material, nos encontramos que en pocos meses volvimos a tener un país endeudado, cientos de miles de trabajadores desocupados, una inflación que ronda el 45% y una suba de tarifas de los servicios públicos que en 2017 podrían llegar a 1000%.
La complicidad mediática busca tapar estos hechos reales con un slogan: la pesada herencia. Por eso, ellos que proponían un futuro de alegría, hablan todo el tiempo del pasado… de un pasado inventado.
Por eso queremos hablar claro. No se puede hacer política si no se sabe quiénes son compañeros, quiénes adversarios y quién es el enemigo. Compañeros somos aquellos que conformamos el campo nacional y popular, pero en este afán de claridad, debemos recordar que «ser peronista» no es una convicción subjetiva sino que se demuestra poniendo por delante los intereses de la Patria, luego los del Movimiento y por último los de los hombres y mujeres que lo conformamos. Adversarios son aquellos que aunque no coincidamos en todo, poseemos con ellos los códigos comunes como para encarar acciones conjuntas. Finalmente, al enemigo no se lo elige sino que se lo reconoce, porque es aquel que niega todo lo que somos y creemos, es más, que se ha constituido para eso. Para los peronistas, el enemigo es la oligarquía. Son aquellos que se unen más que por amor, por el espanto que les produce el Pueblo y por eso mantienen presa a Milagros Sala y persiguen a Cristina Fernández de Kirchner.
Pensando de este modo, consideramos la necesidad de construir la unidad del campo nacional y popular, es decir, la unidad del Peronismo para que pueda convocar a un frente que abarque un espectro político mucho mayor, en donde cada uno con su identidad suma y enriquece la expresión resultante.
Tengamos en cuenta que Juan D. Perón enseñaba que la «unidad» no se convocaba en abstracto, por eso decimos que ella busca como objetivo inmediato el triunfo en las elecciones de 2017, como la señal de un pueblo que reacciona frente a la injusticia social que el neoliberalismo de este Gobierno de directores de empresas propone. Con las miras puestas en el mediano plazo, en que deberemos buscar un nuevo triunfo político que reinstaure al pueblo en el poder en 2019.
No se trata de que ahora seamos nosotros los que construimos en «contra de» ni tampoco de volver al pasado. La restitución de derechos vulnerados y la recomposición de una economía productiva son los ejes positivos sobre los que construimos. Lo que debemos saber es que nos estamos enfrentando a una neo-oligarquía, compuesta por los dueños de la tierra, los banqueros, las mineras y las grandes corporaciones. Y aquí recordamos a un viejo dirigente sindical, Amado Olmos, quien decía que a la oligarquía le sobra una parte de los trabajadores, pero a los trabajadores le sobre toda la oligarquía.
Finalmente proponemos ampliar estas reuniones para que el análisis político que podamos elaborar sea la expresión de un colectivo cuya unidad de concepción nos permita lanzarnos a la unidad en la acción.
Esta es nuestra propuesta y para ello volvemos a citar a nuestro Jefe Eterno, el general Perón: Llamo a todos al trabajo que la Patria tiene derecho a esperar de cada uno. Quienes quieran oír, que oigan; quienes quieran seguir que sigan. Mi empresa es alta, y clara mi divisa; mi causa es la causa del pueblo, mi guía es la bandera de la Patria.

