Si bien no se metió en temas específicos de nuestro país, tras su gira por Asia y Oceanía, pidió a los presentes más que nunca «defender la solidaridad, el trabajo y la justicia social».
El papa Francisco recibió este lunes en el Vaticano a una delegación de la CGT. Fue un encuentro distendido, que duró media hora, en donde los sindicalistas le plantearon un cuadro crítico de la situación política y socioeconómica de la Argentina por las políticas del gobierno de Javier Milei y coincidieron en la necesidad de defender «la dignificación del trabajo» y procurar «el diálogo social para resolver de manera tripartita los principales problemas que vive nuestro país«.
Al principio de la charla, el Papa contó que cuando terminó la escuela primaria el padre lo estimuló para que trabajara y recordó con mucho afecto que su primer empleo fue en un laboratorio de farmacia y que quien le enseñó el oficio era una simpatizante comunista a la que, durante la última dictadura militar, tiraron desde un avión. En la audiencia «se habló mucho de la dignidad del trabajo y ni se nombró al Presidente», aseguraron fuentes sindicales.
Francisco se cuidó de no decir nada que pudiera utilizarse políticamente. Por eso, luego de darle la bienvenida a la delegación de 13 sindicalistas, comenzó hablando de «la importancia que tiene la dignificación en el trabajo, como un valor trascendental y un ordenador social que está alineado con los principios de la doctrina social de la Iglesia». «
Hubo plena coincidencia que la justicia social es un eje fundamental de la Doctrina Social de la Iglesia», dijo el secretario general de la CGT Héctor Daer.

En su introducción, Bergoglio también destacó la igualdad de género y destacó que en ese rubro él había provocado «muchos cambios» dentro de la estructura institucional del Vaticano, dándole un valor de participación a la mujer en distintos ámbitos, como, por ejemplo, en la comisión que elige los obispos donde hay también participación femenina en las cuentas y la administración económica y financiera del Vaticano.
«Siempre es muy importante el protagonismo de la mujer, pero más en este momento porque genera una transparencia y una lealtad en los objetivos de cada tarea», dijo.
Los sindicalistas reiteraron al Papa su deseo de que viaje en visita a la Argentina, lo que no se ha concretado en los 11 años de su pontificado. Francisco les respondió que «si Dios quiere, iré sin dudas», pero agregó que hay problemas de agenda que deben superarse. Les dijo también que se está discutiendo sobre las etapas de su gira argentina, que no es un tema fácil.
La delegación sindical estuvo liderada por dos de los cotitulares de la CGT, Héctor Daer (Sanidad) y Pablo Moyano (Camioneros); Andrés Rodríguez (UPCN), Gerardo Martínez (UOCRA), José Luis Lingeri (Obras Sanitarias), Rodolfo Daer (Alimentación), Juan Carlos Schmid (Dragado y Balizamiento), Marina Jaureguiberry (docentes privados), Maia Volcovinsky (judiciales), Argentino Geneiro (gastronómicos), Jorge Sola (seguros), Cristian Jerónimo (vidrio) y Alejandro Gramajo (UTEP) como invitado.
El grupo de la CGT volverá este martes a la Argentina. Este lunes también, el Papa recibirá a la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, quien se descuenta le dará un panorama bien distinto al de los sindicalistas sobre cómo la ve la situación social en el país. Y el viernes, Bergoglio estará con su amigo y asesor Juan Grabois, otro dirigente muy crítico del gobierno de Milei.
Luego de la intervención de varios dirigentes, la CGT le entregó al Pontífice una copia del documento llamado Agenda para un nuevo contrato social, difundido a mediados de abril, que utiliza la central obrera para debatir con otros sectores y en donde figuran propuestas de cambios en la legislación laboral, educación, política industrial, seguridad social, defensa nacional, política energética, transporte, reforma tributaria, protección del medio ambiente, reforma tributaria y seguridad, entre otros temas. El Papa prometió leerlo y darles una opinión al respecto.
