Bajo el lema “Plantando bandera frente a la deshumanización”, diferentes referentes de los movimientos sociales de mundo, dialogaron con el Sumo Pontifice.
En las últimas horas, el Papa Francisco apuntó contra el Gobierno nacional en el marco de de los diez años del primer encuentro de los Movimientos Populares en el Vaticano. Allí el Sumo Pontifice estuvo junto a referentes de los movimientos sociales, entre ellos, Juan Grabois.
“Me hicieron ver una represión, hace una semana o un poco menos. Obreros, gente que pedía por sus derechos en la calle. Y la Policía la rechazaba con una cosa que es lo más caro que hay, ese gas pimienta de primera calidad. Y no tenían derecho a reclamar lo suyo, porque eran revoltosos, comunistas, no, no. El Gobierno se puso firme y en vez de pagar la justicia social pagó el gas pimienta, le convenía. Ténganlo en cuenta eso”, aseguró el exponente del Vaticano.
«Esa actitud altanera es lo contrario a la compasión: regodearse en la propia supremacía frente a quien está peor. Esto no pasa solo con los más ricos, mucha gente cae en esta tentación. Es la gran tentación de nuestro tiempo. Mirar desde lejos, mirar desde arriba, mirar con indiferencia, mirar con desprecio, mirar con odio. Así se gesta la violencia: el silencio de la indiferencia habilita el rugido del odio«, añadió el Papa.
Bajo el lema “Plantando bandera frente a la deshumanización”, diferentes referentes mundiales dialogaron con Francisco. Allí fue que el Sumo Pontífice se refirió a la última represión por parte de la Policía de la Ciudad en medio del reclamo por la movilidad jubilatoria.
En tanto , Grabois habló ante la prensa internacional sobre el encuentro y sostuvo: “La idea de este aniversario es cerrar una etapa y abrir otra. Hemos planteado una renovación de la comisión organizadora para que haya gente más joven”.
“Lo que nosotros creíamos como un orden institucional, donde por lo menos se proclamaba la justicia social como un elemento positivo, un avance, es decir, el respeto a la dignidad humana, hoy están cuestionadas. Hay personas muy poderosas y muy influyentes que piensan que la vida de un migrante no vale, que piensan que la vida de una persona que está excluida socialmente no vale, y lo plantean de manera abierta. Esa es una forma de deshumanización, otra forma es la hipocresía, los que predican la justicia social, pero practican todo lo contrario”.
