Las medidas comenzaron a aplicarse tras el asesinato del teniente general Fanil Sarvarov en diciembre de 2025, hecho que desató tensiones dentro de la cúpula de seguridad rusa
Un informe de inteligencia europea reveló que el Kremlin incrementó drásticamente las medidas de seguridad personal alrededor del presidente ruso, Vladimir Putin, en respuesta a una ola de asesinatos de altos mandos militares y crecientes temores de un golpe de Estado.
Entre las nuevas disposiciones se incluyen sistemas de vigilancia en las viviendas de colaboradores cercanos, prohibiciones de uso de transporte público para cocineros, guardaespaldas y fotógrafos, y estrictos controles de acceso: los visitantes deben registrarse dos veces y quienes trabajan junto al mandatario solo pueden utilizar teléfonos sin conexión a internet.
Las medidas comenzaron a aplicarse tras el asesinato del teniente general Fanil Sarvarov en diciembre de 2025, hecho que desató tensiones dentro de la cúpula de seguridad rusa. Según el dossier, Putin redujo drásticamente sus desplazamientos, dejó de visitar residencias habituales en Moscú y Valdai, y pasa largas temporadas en búnkeres reforzados, especialmente en la región de Krasnodar.
El informe también advierte sobre el “riesgo de un golpe de Estado” y señala al exministro de Defensa Sergei Shoigu como figura clave, debido a su influencia en el alto mando militar. La detención de su exsubordinado Ruslan Tsalikov en marzo, acusado de corrupción, habría debilitado los pactos internos de protección entre las élites, aumentando la tensión en el Kremlin.
La filtración llega en un contexto de crisis: pérdidas militares estimadas en decenas de miles de bajas mensuales, ataques ucranianos en territorio ruso y un creciente malestar económico que empieza a afectar incluso a sectores urbanos tradicionalmente afines al presidente.
El portavoz Dmitry Peskov reconoció que los recientes ataques ucranianos motivaron cambios en el desfile del Día de la Victoria del 9 de mayo, que se realizará sin armamento pesado. Mientras tanto, Putin continúa apareciendo en público mediante imágenes pregrabadas y reuniones cuidadosamente controladas, reflejo de un aislamiento que se profundizó desde la pandemia y que ahora se intensifica en medio de la guerra y las disputas internas.
