Las iniciativas presentadas por el kirchnerismo en el Congreso contemplan una inversión de más de 2,5% del PBI, lo que el ministro pactó como déficit para el 2022.
En los últimos días se conocieron dos iniciativas del ala kirchnerista para volcar más plata a la calle.
Una es el proyecto de salario básico universal presentado el martes pasado. La otra, anunciada la semana previa, una moratoria previsional para personas sin años de aporte necesarios para cobrar una jubilación.
Se estima que ese costo fiscal (ambas medidas) supone un aumento extra del gasto de $ 2 billones por año, lo que equivale a 2,66% del PBI.
Para dar una idea de lo que significa el monto, van dos comparaciones:
– equivale al compromiso de déficit fiscal firmado por el ministro Martín Guzmán con el FMI para este año,
– iguala el monto que gastó el Gobierno en subsidios en casi dos años.
– los principales tres programas sociales que son la tarjeta alimentar, plan progresar y el potenciar trabajo, insumen por año 0,66% del PBI.
La propuesta kirchnerista no solo va en contra del acuerdo firmado con el organismo sino que va en el sentido contrario de lo que busca Guzmán porque duplicaría el desequilibrio fiscal actual.
Ninguna de las propuestas mencionadas fue consultada con el Ministerio de Economía y no son más que una nueva muestra de las tensiones que atraviesa el frente gobernante.
La propuesta de los diputados presentada el martes en el Salón Delia Parodi de Diputados equivale a un gasto público extra de 2,4% del PBI. Supone pagar una cifra igual a la canasta básica alimentaria (unos $ 15.500 a julio). A partir de esa cantidad de beneficiarios, por cada millón de personas extra que reciban el beneficio se agrega 0,26% del PBI de gasto en un año.
En el caso de la moratoria previsional existen unas 800.000 personas en condición de obtener una jubilación.
El kirchnerismo alentó y propuso también medidas que no tuvieran impacto fiscal. Por ejemplo el adelantamiento del salario mínimo o las paritarias. Se trata de algo más para proteger los ingresos de la inflación y no liberar recursos extra.
Economía avaló la idea. En su cuenta de tuiter el viernes resaltó como una de las “5 buenas noticias de la semana” que el Gobierno adelantara los aumentos del salario mínimo, vital y móvil.
Las desavenencias también se profundizaron con el massismo en la última semana. Y es que el titular de la Cámara Baja, Sergio Massa, activó a través de una carta el pedido a Guzmán para que actualice el Mínimo No Imponible en el Impuesto a las Ganancias. El ministro (cada vez más acostumbrado a los dardos), contestó que el pedido era una “obviedad”.
