El fideicomiso creado para financiar obras viales acumuló más de $1 billón en inversiones financieras mientras las rutas nacionales siguen deterioradas. Desde la llegada de Javier Milei, sólo se ejecutó una cuarta parte de los recursos recaudados para ese objetivo.
La motosierra también llegó a las rutas. El Gobierno de Javier Milei dejó sin ejecutar la mayor parte de los fondos que tienen como destino específico la obra vial y colocó ese dinero en instrumentos financieros. A fines de mayo, el fideicomiso encargado de financiar trabajos sobre la red nacional tenía más de $1 billón invertido en títulos públicos y plazos fijos, mientras una parte de las rutas continúa en condiciones críticas.
Los recursos pertenecen al Sistema Vial Integrado (SisVial), un mecanismo creado para garantizar que una parte de la recaudación del impuesto a los combustibles se utilice en la construcción, mantenimiento y rehabilitación de rutas. Sin embargo, las cifras muestran otra prioridad: conservar el dinero dentro del circuito financiero en lugar de transformarlo en obras.
Desde diciembre de 2023 hasta mayo de 2026, el SisVial recibió $1,503 billones. De ese total, sólo $394.406 millones llegaron a obras viales. La ejecución quedó así en torno al 26%, mientras que más de $1 billón permaneció sin convertirse en infraestructura.
La situación expone una paradoja. El Estado cuenta con recursos específicamente afectados al mantenimiento de las rutas, pero una parte sustancial de ese dinero permanece colocada en activos financieros.
Más inversiones que rutas
Los movimientos de la cartera del SisVial permiten observar con mayor claridad qué ocurrió con esos fondos.
Sólo durante marzo de este año, el fideicomiso destinó $1.090 millones a obras viales, mientras sus inversiones financieras aumentaron en $83.840 millones. La cartera pasó de $785.136 millones a $868.976 millones en apenas un mes.
El crecimiento continuó. Al 31 de mayo, las inversiones financieras alcanzaron $1.001.018 millones. De ese monto, $854.234 millones estaban colocados en títulos públicos y otros $146.784 millones permanecían en plazos fijos.
Además, el fideicomiso tenía otros $37.761 millones en una cuenta corriente. En total, más de $1,038 billones no llegaron a las rutas.
La composición de las inversiones también cambió durante el gobierno de Milei. En los primeros meses, el dinero se encontraba principalmente en plazos fijos del Banco Nación. Luego aumentó con fuerza la participación de títulos emitidos por el Tesoro.
En junio de 2025, los títulos públicos representaban el 11,5% de la cartera. Un mes después llegaron al 61,5% y en agosto alcanzaron el 79,4%. Para diciembre, la totalidad de los $664.494 millones invertidos estaba colocada en letras del Tesoro.
El Banco Nación, que actúa como fiduciario, dejó claro que no tomó esas decisiones por cuenta propia. Según explicó ante la consulta periodística, “Nosotros, como fiduciario, sólo podemos actuar como ‘tesorería’ del SisVial”.
La entidad también señaló que sólo ejecuta las instrucciones que recibe del Ministerio de Economía. La decisión sobre cuánto dinero invertir y en qué instrumento quedó así en manos de la cartera que conduce Luis Caputo.
Una caja financiera mientras las rutas se deterioran
El problema no se limita a una discusión contable. La falta de ejecución ocurre mientras crecen las advertencias sobre el estado de la red vial nacional.
Un informe técnico de la Federación de Personal de Vialidad Nacional estimó que entre el 65% y el 70% de las rutas nacionales se encuentran en estado regular o malo. La falta de mantenimiento y la paralización de obras profundizaron el deterioro.
Los gobernadores también expusieron la situación. Alberto Weretilneck describió las rutas nacionales de Río Negro como “heridas, rotas y olvidadas”. En Santa Fe, Maximiliano Pullaro fue todavía más gráfico y aseguró que muchas rutas “ya no tienen pozos, sino cráteres”.
El contraste resulta evidente: mientras las provincias reclaman por caminos deteriorados y obras frenadas, el fideicomiso que fue creado para financiar esas tareas acumula más de un billón de pesos en inversiones financieras.
Un especialista consultado sobre el tema estimó que, si se toma como referencia el costo de las obras licitadas por Vialidad Nacional, los fondos que permanecen invertidos podrían haber permitido intervenir entre 20.000 y 25.000 kilómetros de rutas durante el gobierno de Milei.
La cifra equivaldría a casi dos tercios de la red vial nacional.
El Tesoro gana liquidez y las rutas pierden recursos
El esquema genera otro efecto. El Gobierno conserva dentro del sistema financiero recursos que originalmente tienen un destino específico. Una parte terminó en letras y otros títulos del propio Tesoro.
La maniobra adquirió mayor peso durante 2025. Los documentos del Banco Nación registraron instrucciones de la Secretaría Legal y Administrativa del Ministerio de Economía para definir los montos y los instrumentos que debían comprarse.
El decreto 425/2025 estableció ese mecanismo. El Banco Nación debía consultar antes de cada licitación para conocer “el monto a invertir y la especie”.
Así, el dinero destinado a la infraestructura vial terminó funcionando como una fuente adicional de financiamiento financiero para el Estado.
Un exdirector del Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE) comparó esta lógica con una “mesa de dinero”: las obras permanecen prácticamente paralizadas y los recursos disponibles se colocan en inversiones mientras esperan una eventual utilización.
Un fideicomiso diseñado para evitar este escenario
El SisVial no nació como una caja de libre disponibilidad. Su objetivo fue precisamente el contrario.
El sistema se creó para asegurar que una porción del impuesto a los combustibles quedara vinculada al financiamiento de la infraestructura vial. El mecanismo buscó impedir que esos recursos terminaran en gastos corrientes del Estado.
La administración quedó bajo la órbita del Ministerio de Economía, mientras que el Banco Nación asumió el rol de fiduciario.
Sin embargo, el esquema adquirió mayor margen de discrecionalidad durante los últimos años. Argentina funcionó durante 2024 y 2025 sin una nueva ley de Presupuesto y utilizó el Presupuesto 2023 prorrogado. Según especialistas consultados, esa situación facilitó la acumulación y administración de recursos dentro de los fondos fiduciarios.
El Congreso aprobó finalmente el Presupuesto 2026, pero el régimen de los fideicomisos mantiene amplias posibilidades para decidir cuándo y cómo utilizar los recursos.
Sin controles recientes
A la discusión sobre el destino del dinero se suma otra cuestión: los principales organismos de control no revisaron en los últimos años la ejecución del SisVial, según la información relevada en la documentación oficial.
La Sindicatura General de la Nación y la Auditoría General de la Nación tienen facultades de control sobre el fideicomiso. Sin embargo, no realizaron auditorías recientes sobre su ejecución.
El SisVial también cuenta con auditorías externas. En otro programa vial financiado junto con la Corporación Andina de Fomento (CAF), una auditoría detectó que el aporte ejecutado con fondos de contraparte local fue nulo al momento de la revisión.
El resultado deja una postal difícil de explicar para el Gobierno: rutas nacionales deterioradas, obras paralizadas y reclamos de gobernadores y usuarios, mientras el fideicomiso creado para financiar infraestructura mantiene más de un billón de pesos en el sistema financiero.
La plata existe. Lo que falta es que llegue al asfalto.
