La coalición oficialista leyó que lo sucedido este lunes con Sergio Berni fue un llamado de atención.
La agresión de los compañeros del colectivero Daniel Barrientos, asesinado el lunes a la madrugada en La Matanza, a Sergio Berni resonó en todas las esferas políticas. Fue un mensaje claro: el hartazgo hacia la dirigencia es generalizado y está en ebullición.
Más precisamente, las imágenes de los golpes a Berni impactó con fuerza en el Frente de Todos. La primera lectura del oficialismo ante el ataque a uno de los dirigentes con mayor fuerza territorial es que hay un agotamiento absoluto en la relación entre la política y la sociedad.
“Es para preocuparse. Lo que sucedió fue un llamado de atención importante. Hay un hartazgo generalizado”, reflexionó un intendente del conurbano
Otro jefe comunal fue más allá y aseguró que “se están moviendo las placas tectónicas. En el 2001 nos echaron por el corralito, en el 2023 nos van echar por los salarios”.
Como sea, a la coalición oficialista le aterra la idea de que haya un efecto dominó y que episodios como los del lunes comiencen a repetirse, ante una sociedad que parece haber perdido la paciencia por completo con la inoperancia política.
“La piña a Berni fue una piña a la política. Mañana puede ser cualquiera de nosotros”, se sinceró un legislador del Frente de Todos, quien aseguró que la gente “está mal y siente que la política está en su mundo con las internas”.
Los bolsillos flacos por la pérdida de poder adquisitivo que se arrastra hace años impacta de lleno en el humor de la gente. Y si a eso se le suma la inseguridad y el flagelo del narcotráfico son un caldo de cultivo que puede derivar en un 2001 y la frase emblema de ese entonces: que se vayan todos.
Hay dirigentes del oficialismo que hace tiempo plantean públicamente que hay una disociación de la política con la gente. Uno de ellos es Fernando “Chino” Navarro, líder del Movimiento Evita y Secretario de Relaciones con la Sociedad Civil y Desarrollo Comunitario de la Jefatura de Gabinete.
«Hay una gran distancia en el territorio entre la mayoría de los políticos y la mujer y el hombre de a pie. No hay una genuina compresión. Hay que redoblar el esfuerzo con el tema de la seguridad. No hay una política de seguridad que trascienda la alternancia electoral. Es el fracaso que tuvimos en la política en los últimos 40 años», analizó Navarro en declaraciones con medios gráficos.
El factor Milei no se puede soslayar. El libertario no pará de crecer en las encuestas, seduciendo ese mismo hartazgo generalizado hacia la clase política, hacia “la casta”. Hay datos que demuestran que el voto a Milei no es por una cuestión ideológica: en una encuesta, el 80% que dijo acompañar al economista aseguró estar a favor de que Aerolíneas Argentinas sea estatal.
El diagnóstico parece claro: la política se encuentra alejada de una sociedad que no puede interpelar. y las soluciones aún no aparecen.
