Esta semana se extingue el plazo especial que otorgó beneficios temporales a los exportadores agrícolas, y con ello se evaporará el ingreso extraordinario de divisas que logró calmar parcialmente la tensión sobre el dólar en los últimos días.
El Gobierno enfrenta un nuevo frente de preocupación con impacto directo en el mercado cambiario. Esta semana se extingue el plazo especial que otorgó beneficios temporales a los exportadores agrícolas, y con ello se evaporará el ingreso extraordinario de divisas que logró calmar parcialmente la tensión sobre el dólar en los últimos días. La liquidación récord de principios de julio —impulsada por la baja transitoria en las retenciones— dejará paso a un panorama más árido, en el que se combinarán menor oferta de dólares, mayor demanda preelectoral y un contexto financiero más frágil.
Los exportadores del agro anticiparon ventas para aprovechar la rebaja del 33% al 26% en los derechos de exportación. En las primeras semanas de julio ingresaron más de 3.500 millones de dólares. Sin embargo, ese volumen no se mantendrá. Los especialistas ya advirtieron que, agotado el beneficio, el ritmo de ingreso de divisas caerá abruptamente. Las Declaraciones Juradas de Ventas al Exterior (DJVE), que funcionan como una señal anticipada de oferta, se desplomaron de más de 8.000 millones de dólares en junio a menos de 400 millones en la primera quincena de julio.
d, afirmó Marianella De Emilio, analista de granos de SDS. Según explicó, los productores desaceleraron fuertemente el ritmo de liquidación una vez que finalizó la reducción de retenciones. “Va a bajar abruptamente el índice de divisas de ahí en adelante”, sostuvo.
Esa menor oferta se da en un momento en que la presión sobre el dólar ya venía en aumento. La eliminación de las Letras de Fijación (LEFIs), que obligó al Tesoro a absorber más pesos, y la incertidumbre por el escenario electoral reforzaron la tendencia a la dolarización de carteras. En ese contexto, los analistas coinciden en que la volatilidad cambiaria será difícil de controlar si el Gobierno no toma medidas contundentes para frenar la escalada.
Melina Eidner, economista de Portfolio Personal Inversiones, explicó que la liquidación del agro “se va a recortar más de lo habitual por la estacionalidad”, dado que se adelantaron ventas que en condiciones normales se hubieran realizado durante los próximos meses. “Pareciera que la volatilidad en el mercado cambiario llegó para quedarse”, advirtió.
Lucio Garay, de Eco Go, coincidió en el diagnóstico. Señaló que “se viene un período de alta volatilidad para el dólar por distintos motivos” y marcó la importancia de la liquidación del agro en la formación de expectativas. “Con el recorte temporal de las retenciones, la liquidación será aún más acotada ahora”, explicó. A eso se suma el impacto electoral. “Están las elecciones y eso también le suma ruido al dólar”, agregó.
La preocupación en el equipo económico no se limita a la baja en la oferta. También observa con atención el crecimiento de la demanda. La dolarización volvió a cobrar fuerza. En la primera quincena de julio, los depósitos en dólares en el sistema financiero crecieron en 408 millones, mientras que la salida de billetes del sistema trepó a 243 millones. El dólar minorista ya subió 7% en lo que va del mes y el tipo de cambio informal superó los $1.350 en algunos momentos.
Lorenzo Sigaut Gravina, director de Equilibra, explicó que la estrategia de adelantar liquidaciones funcionó como una “manta corta”. Lo que se vendió en junio y julio no estará disponible en los meses más exigentes. “Eso es un problema si hay un esquema de libre flotación en el que no se interviene”, señaló. Según advirtió, el tercer trimestre suele ser más complejo por motivos estacionales. A la menor entrada de divisas del agro se suma el aumento del turismo, el pago de deuda y un repunte de las importaciones tras la apertura económica.
El economista Salvador Vitelli remarcó que la comercialización del agro “entró en pausa”, y reconoció que la sobreoferta de julio no logró frenar la suba del dólar. “A pesar de los más de USD 3.000 millones que el agro aportó en lo que va de julio, el dólar no ha hecho otra cosa que subir”, afirmó. Según Javier Preciado Patiño, este será “uno de los mejores julios” para la liquidación del complejo agroexportador. Pero el alivio será corto. “Después viene el desierto”, sentenció.
Desde Analytica, Claudio Caprarulo planteó que “la oferta va a caer y todo indicaría que el dólar va a seguir subiendo”. Sin embargo, aclaró que el problema de fondo no es la suba del tipo de cambio, sino la velocidad con que se traslada a precios. “Este aumento del dólar no se está trasladando como en otros momentos de la historia argentina tan rápido y tan fuerte a los precios al consumidor”, evaluó.
Mientras tanto, el Gobierno buscó contener la tensión con intervenciones puntuales: subió tasas en licitaciones de deuda en pesos, reactivó los pases pasivos y volvió al mercado de futuros. Aun así, los operadores dudan de que esas medidas alcancen. Gabriel Caamaño, de la consultora Outlier, consideró que el Gobierno podrá contener el dólar “si está dispuesto a pagar el costo en tasa”. Pero advirtió que esa estrategia también afecta la actividad.
En medio de la incertidumbre, algunos sectores podrían aportar divisas para compensar el bache que deja el agro. Gustavo Quintana, de PR Cambios, destacó el desempeño de la minería y la energía. Sin embargo, los economistas coinciden en que el problema principal es de magnitud. El campo representa un volumen de dólares difícil de reemplazar en el corto plazo. Y sin esos ingresos, la tensión cambiaria se agudiza.
