El proyecto, impulsado por el ex intendente Guillermo Montenegro, cosechó denuncias de sobrevivientes a la última dictadura. Historias de dolor en la ex Escuela de Suboficiales de Infantería de Marina. “Nadie pondría un café en Auschwitz”, advierten los denunciantes.
“Allí pasé las dos o tres peores semanas de mi vida”, dice Alberto Pellegrini a los sesenta y nueve años y a casi cincuenta de su detención ilegal. “Las golpizas eran terribles. Un militar violó a una mujer al lado mío”, dice Pablo Mancini que tiene setenta y dos.
Ese “allí”, es la ex Escuela de Suboficiales de Infantería de Marina (ESIM), que funcionó como Centro Clandestino de Detención durante la última dictadura cívico militar en Mar del Plata. Hoy, allí, la empresa Bullbarrel SA quiere construir un bar. Sin embargo, la justicia detuvo las obras por sesenta días hábiles, un plazo que se cumple el próximo 8 de abril.
Alejandro Tazza y Pablo Jiménez, jueces de la Cámara Federal de Apelaciones de Mar del Plata, además, pidieron a la Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos por Razones Políticas, querellante en la causa, que aporte más elementos para demostrar que, de continuar las obras, se perderían pruebas de violaciones a los DDHH.
Irma Piñeiro, miembro de la Asociación, sostuvo que en el informe de la CONADEP y en más de 20 juicios de lesa humanidad quedó demostrado que la ex ESIM funcionó como Centro Clandestino. Fue parte de la estructura represiva de la fuerza de Tareas N°6 de la Armada con comando en la Base Naval de Mar del Plata.
Se trata de un predio ubicado alrededor del Faro de Punta Mogotes y sale al mar. Piñeiro explicó que se extendía desde lo que hoy es el balneario Honu Beach (ex DIBA), el Aquarium y el ex camping Luis Piedra Buena hasta la bajada del balneario Horizonte.
Piñero sostuvo que cuentan con evidencia sobrada para demostrar que el sitio donde quieren instalar el bar fue parte del centro clandestino. “Creemos que hay cuerpos enterrados porque se fusiló gente en el bosquecito y eso lo saben los compañeros que estuvieron secuestrados”. Alberto y Pablo, entre otros, dan cuenta de eso a Buenos Aires/12.
