Vidal y Stanley acordaron con Cáritas y grupos evangélicos su participación en la distribución de alimentos.
En medio de la crisis por la devaluación, el Gobierno recurre a la Iglesia y grupos evangélicos para intensificar la ayuda social en el conurbano bonaerense y trabajar en la contención social. La medida fue impulsada por el gobierno bonaerense, liderado por María Eugenia Vidal, y dispuesta por el ministerio de Desarrollo Social, encabezado por Carolina Stanley.
Con estas acciones el Gobierno busca tener una mejor llegada de la ayuda a los sectores más vulnerables y además tener una menor dependencia de las organizaciones sociales, por los vínculos partidarios, para poder quitarle poder a los punteros de los barrios. Por el momento los movimientos religiosos asisten en la distribución de 400 mil kilos de leche en polvo y 120 mil módulos de alimentos que cubren las necesidades nutricionales.
La medida llega además en momentos en que se registra un fuerte aumento de la pobreza, que según el INDEC afecta al 27,3% de la población. De acuerdo al último índice del organismo hay 800.000 pobres más que en el inicio del año, con 7,5 millones en total. La semana pasada el presidente Mauricio Macri reconoció que la pobreza seguirá en aumento y dijo que «no es una noticia fácil».
La Iglesia ya venía participando en la asistencia a los sectores menos favorecidos, mientras que tanto los municipios y las organizaciones sociales seguirán con su trabajo social. Con esta nueva medida, igualmente, el Gobierno le da mayor visibilidad a las acciones de Cáritas, además a los obispados de todas las diócesis.
