El examen técnico con el Fondo Monetario se realizará a fines de julio y no a mediados de junio como se esperaba, lo que extiende el plazo para alcanzar los compromisos de acumulación de dólares.
Con el objetivo de demostrar que el esquema de flotación cambiaria dentro de bandas puede ser eficaz para sumar reservas, el Gobierno logró postergar la revisión inicial con el FMI. En lugar de concretarse el 13 de junio, como estaba pautado originalmente, el primer examen técnico del acuerdo se llevará a cabo hacia fines de julio.
Así, el equipo económico seis semanas adicionales para intentar acortar la brecha de USD 4.000 millones que aún lo separa del primer objetivo trimestral del programa.
El cambio no fue formal ya que las fechas establecidas en el primer reporte firmado en abril eran «referenciales», no obligatorias. No obstante, la extensión permitirá mostrar con mayor claridad si la nueva política cambiaria puede sostener la acumulación de reservas en el Banco Central.
La distancia entre las reservas netas actuales -que, según Vectorial, se ubican en torno a los USD 8.717 millones, y la meta más cercana, subraya la consultora, «prácticamente asegura la necesidad de un waiver». Y añadieron: «Veremos un incumplimiento con tan solo dos meses desde el lanzamiento del programa», salvo que ocurra una recuperación inesperada. En la misma línea, 1816 calcula que aún «faltan comprar en el MULC (o emitir deuda por) unos USD 4.000 millones para llegar a la meta del 13 de junio, USD 8.500 millones para la meta de septiembre y USD 15.500 millones para la meta de diciembre».

En este contexto, la emisión del Bonte 2030 y la iniciativa para canalizar dólares no declarados -bautizada como «dólares del colchón«- son leídas como herramientas para mostrar compromiso ante el FMI. Así lo interpretó la consultora LCG, que considera que ambas medidas buscan sostener el programa y justificar un eventual waiver. «No parece ser lo mejor empezar pidiendo un perdón en la primera revisión del nuevo programa«, advierte.
Por su parte, desde GMA destacaron que el bono emitido logró descontar parte del monto necesario para alcanzar la meta de mitad de año, aunque todavía resta un esfuerzo significativo: unos USD 4.000 millones.
Adcap, en tanto, señala que el Banco Central solo intervendrá en el mercado si el tipo de cambio alcanza el piso de la banda, lo que, hasta el momento, no ocurrió. En ese marco, la consultora ve improbable que se logren las metas de reservas: “El Banco Central seguirá priorizando su objetivo electoral de controlar la inflación”.
Desde el equipo económico insisten en que el objetivo más relevante es el de diciembre y que, si bien falta mucho, los próximos meses permitirán avanzar en esa dirección.
El programa Extended Fund Facility (EFF), que aún no cumplió dos meses desde su firma, establece metas trimestrales de reservas y superávit primario. Si bien en el plano fiscal el Gobierno logró una sobrecumplimiento que puede sumar a su favor en la negociación, el frente externo continúa siendo el más desafiante.
El Gobierno aspira a que, tras la evaluación pospuesta, el Fondo autorice un nuevo desembolso de USD 2.000 millones. Para eso, la estrategia se basa en sumar herramientas, tiempo y argumentos que permitan sostener la hoja de ruta acordada.
