El oficialismo busca avanzar desde el 20 de enero con un extenso paquete legislativo que incluye la eliminación de las PASO, Ficha Limpia y la aprobación de pliegos para la Corte Suprema. La exclusión del Presupuesto 2025 generó fuertes críticas de la oposición y complicaciones en las negociaciones con bloques aliados y gobernadores.
El gobierno de Javier Milei fijó la fecha del 20 de enero para dar inicio a las sesiones extraordinarias del Congreso. Con esta medida, busca avanzar en un extenso temario legislativo que incluye temas clave para su gestión. La decisión llega en un contexto de tensiones con la oposición y dificultades para garantizar los votos necesarios en ambas cámaras.
Entre las iniciativas destacadas se encuentran la eliminación de las PASO, la Ley Antimafias, el Juicio en Ausencia, y el proyecto conocido como Ficha Limpia, que inhabilitaría a candidatos condenados por corrupción en segunda instancia. Además, se incorporará el tratamiento de los pliegos de Ariel Lijo y Manuel García-Mansilla como candidatos a la Corte Suprema. Este último punto enfrenta resistencias dentro y fuera del oficialismo, complicando la posibilidad de alcanzar los dos tercios necesarios para su aprobación.
La convocatoria también generó críticas debido a la exclusión del Presupuesto 2025 del temario. Desde sectores opositores y algunos bloques aliados señalaron que esta decisión refuerza una actitud centralista y autoritaria. Mauricio Macri y el PRO emitieron un comunicado donde calificaron de «barbaridad» avanzar con otros temas sin resolver primero las cuestiones presupuestarias. La oposición también denunció que la concentración de recursos por parte del Ejecutivo afecta la autonomía de las provincias.
El jefe de Gabinete, Guillermo Francos, liderará las negociaciones con las principales bancadas para destrabar consensos. Entre los interlocutores clave se encuentran Cristian Ritondo (PRO), Rodrigo de Loredo (UCR) y Miguel Ángel Pichetto (Encuentro Federal). Sin embargo, los gobernadores también jugarán un rol crucial en el desenlace de las discusiones, especialmente ante el impacto que tuvieron en 2024 la caída del 10% de la Coparticipación Federal y la reducción del 76% en transferencias discrecionales.
Eliminación de las PASO: un debate central Uno de los puntos más controvertidos del temario es la propuesta para eliminar las PASO. Para su aprobación en Diputados, se requiere una mayoría de 129 votos, un número que Milei y sus aliados aún no tienen asegurado. La Libertad Avanza cuenta con 39 diputados y podría sumar el apoyo de sectores del PRO y la UCR, pero convencer a otros bloques, como la Coalición Cívica y diputados provinciales, será un desafío.
Las posturas respecto a las PASO no son unánimes ni siquiera dentro del oficialismo ampliado. Algunos gobernadores del PRO respaldan la suspensión temporal de las primarias, mientras que otros impulsan su derogación definitiva. En tanto, provincias como San Luis, Salta y Chaco ya eliminaron las PASO a nivel local, lo que podría influir en el debate nacional.
Ficha Limpia y tensiones internas El proyecto de Ficha Limpia, que busca impedir la candidatura de personas condenadas por corrupción, también genera divisiones. Aunque el PRO había promovido esta iniciativa en noviembre pasado, el tratamiento fracasó en Diputados. Ahora, Milei lo retomó como parte de su agenda, pero la desconfianza entre ambos espacios creció, especialmente tras las diferencias surgidas por la exclusión del Presupuesto.
Por otro lado, la Casa Rosada insiste en aprobar los pliegos de Lijo y García-Mansilla como un paquete indivisible. Esta postura enfrentó objeciones de figuras como Luis Juez, quien expresó su rechazo al primero, y del kirchnerismo, que cuestionó al segundo. Frente a estas dificultades, no se descarta que Milei opte por nombrarlos por decreto, una medida que podría generar un fuerte conflicto político.
El temario también incluye proyectos como la reforma del Código Procesal Penal y el régimen de unificación de condenas. Estos temas, trabajados en conjunto con sectores del PRO, podrían contar con mayor respaldo, aunque el escenario general sigue siendo incierto.
Mientras tanto, la decisión de convocar al Congreso durante enero enfrentó resistencias por parte de algunos líderes parlamentarios, quienes señalaron que las condiciones no eran las adecuadas. A pesar de estos reparos, el Ejecutivo avanzó con la convocatoria, buscando acelerar la agenda legislativa en un año electoral que promete estar cargado de tensiones.
