El oficialismo busca reordenar su estrategia parlamentaria tras semanas marcadas por las internas y las dificultades para avanzar con su agenda legislativa. La negociación con gobernadores y bloques aliados será clave para destrabar los proyectos pendientes
Antes del receso parlamentario, la gestión libertaria mantiene la atención puesta en el Congreso. Aunque la actividad legislativa entró en una pausa informal, La Libertad Avanza necesita aprovechar estas semanas para recomponer el diálogo con los bloques aliados y destrabar los proyectos que considera prioritarios. Las demoras en el tratamiento de las iniciativas oficiales complican el objetivo de recuperar el control de la agenda, en un contexto atravesado además por las disputas internas del oficialismo.
Las tensiones, sin embargo, no son exclusivas del Gobierno. El peronismo continúa concentrado en su propia interna, con el sector que responde a Cristina Fernández de Kirchner y el espacio encabezado por Axel Kicillof enfrascados en una disputa que tiene como principal escenario la provincia de Buenos Aires. Mientras tanto, el resto del PJ, especialmente fuera del territorio bonaerense, todavía no termina de definir una estrategia común ni de consolidar una alternativa.
Ese escenario opositor no modifica demasiado el panorama en el Congreso. En ambas cámaras comenzaron a registrarse movimientos dentro de los bloques, con legisladores vinculados a gobernadores que priorizan las negociaciones individuales con la Casa Rosada. Para el oficialismo, esa dispersión multiplica los interlocutores y vuelve más compleja la búsqueda de acuerdos para aprobar iniciativas clave, especialmente la reforma electoral, considerada central para la estrategia de reelección de Javier Milei.
En ese esquema, el jefe de Gabinete, Diego Santilli, quedó al frente de las negociaciones parlamentarias. La tarea no resulta sencilla. Por un lado, las provincias reclaman mayores recursos en medio de una caída de la recaudación y de la coparticipación durante el primer semestre, una situación que apenas podría mostrar una leve mejora en julio tras el fuerte retroceso registrado en junio.
A ese escenario económico se suma la incertidumbre electoral. Tanto Diego Santilli como Karina Milei saben que las conversaciones con los gobernadores mezclan cada vez más los acuerdos legislativos con las elecciones provinciales y la discusión por los recursos. Desde el entorno de la secretaria general dejan trascender que La Libertad Avanza evitaría competir contra aquellos mandatarios que cierren acuerdos con el Gobierno, aunque las desconfianzas persisten. Esa situación también condiciona las negociaciones con legisladores que mantienen autonomía respecto de los gobernadores.
En la Cámara de Diputados ese fenómeno se refleja con mayor claridad. El margen para ordenar los votos desde las provincias es más reducido y el tablero que administra Martín Menem aparece cada vez más fragmentado. Aun cuando se logran avances parciales, esos acuerdos no alcanzan para destrabar las iniciativas que permanecen frenadas en el Senado, donde además pesan las diferencias internas con Patricia Bullrich. El escenario también expone los límites de la influencia directa de Karina Milei, que intenta coordinar la estrategia mediante senadores propios y el trabajo político de Eduardo «Lule» Menem.
La Cámara alta concentra buena parte de los proyectos que el Ejecutivo busca impulsar. Entre ellos sobresalen la reforma electoral, el recorte de subsidios al gas en zonas frías, una nueva versión del proyecto de Inocencia Fiscal y la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central. Estos dos últimos textos todavía se encuentran en elaboración, aunque en el oficialismo pretenden acelerar su presentación para sostener la iniciativa política antes de la reanudación de la actividad legislativa en agosto.
La primera sesión prevista tras el receso será la de comienzos de agosto, cuando volverá al recinto el proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, una iniciativa que sufrió múltiples modificaciones y cuya postergación de la semana pasada profundizó tanto las diferencias internas de La Libertad Avanza como el malestar de los bloques aliados.
En ese episodio, Patricia Bullrich, que además venía de protagonizar un fuerte enfrentamiento con Victoria Villarruel, quedó en el centro de las críticas del sector que responde a Karina Milei. La discusión por el proyecto también reavivó cuestionamientos hacia Federico Sturzenegger desde el entorno de la exministra y alcanzó, incluso, a la Jefatura de Gabinete.
Con ese panorama, el oficialismo intenta reorganizar sus prioridades y definir qué iniciativas impulsará en cada cámara. En el Senado, además del objetivo de eliminar las PASO, aparecen proyectos con media sanción de Diputados como la segunda etapa del RIGI y la Ley Hojarasca. En la Cámara baja, la carga legislativa es menor, aunque sobresale el proyecto para regular la actividad del lobby y, más adelante, el tratamiento del Presupuesto 2027.
A esa agenda se sumarán dos iniciativas consideradas estratégicas por el Gobierno: la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, impulsada personalmente por Javier Milei, y la segunda etapa de Inocencia Fiscal, promovida por el Ministerio de Economía. En paralelo, la Casa Rosada deberá definir cómo continuará la negociación con los gobernadores, si mediante acuerdos individuales o bloques de provincias, una discusión que todavía permanece abierta y que volverá a ocupar un lugar central una vez finalizado el receso legislativo.
En el oficialismo también reconocen que el clima generado por el torneo internacional no produjo el impacto político que esperaban. Ni siquiera durante los días de mayor atención pública, entre el partido frente a Inglaterra y la final, el Gobierno consiguió capitalizar ese escenario. El debate por Malvinas terminó ocupando parte de la agenda y, según distintas fuentes oficiales, generó incomodidad en el entorno del vocero Adrián Ravier, que atraviesa sus primeras semanas en el cargo en medio de una interna que sigue abierta.
