El Ejecutivo reactivó con fuerza el plan de privatizar AySA. Esta semana oficializó la decisión de desprenderse del 90% de las acciones y comenzaron a circular nombres de posibles compradores.
El Ejecutivo de Javier Milei reactivó con fuerza el plan de privatizar AySA. Esta semana oficializó la decisión de desprenderse del 90% de las acciones y comenzaron a circular nombres de posibles compradores. Entre ellos, sobresale Mekorot, la empresa estatal de agua de Israel, que ya mostró interés en desembarcar en el país y ahora surge como la principal candidata.
El proceso de venta había quedado relegado, pero en los últimos días tomó impulso. El miércoles se publicó el decreto que habilita la transferencia de acciones. El martes anterior, otra norma redefinió el esquema regulatorio de la empresa, y estableció, entre otras medidas, la posibilidad de interrumpir el servicio por falta de pago. La reestructuración llegó acompañada por fuertes aumentos tarifarios.
Personas con conocimiento de las tratativas señalaron que las gestiones con Mekorot habrían comenzado durante la visita de Milei a Israel, el mes pasado. La compañía israelí no actuaría sola. Buscaría asociarse con empresarios locales. Dos nombres ganaron terreno en esas conversaciones: Daniel Sielecki y Mauricio Filiberti.
Sielecki mantiene vínculos directos con el oficialismo. Su familia colocó al embajador argentino en Francia y ahora participa de negociaciones por el canal Telefé, junto al hijo del canciller Gerardo Werthein. Filiberti, en cambio, ya tiene un lugar consolidado en el negocio del agua. Controla el mercado del cloro que AySA utiliza y mantiene relaciones fluidas con José Luis Lingeri, secretario general del gremio de Obras Sanitarias.
Lingeri ya manifestó su respaldo al plan de privatización. Su sindicato conservará el 10% del capital accionario, lo que le garantiza un lugar en la futura conducción. El dirigente sindical tiene historia en la empresa y vínculos aceitados con los actores privados involucrados.
El interés de Mekorot por participar en el negocio del agua en Argentina no es nuevo. La empresa israelí buscó ingresar al país durante la gestión de Daniel Scioli en la provincia de Buenos Aires. Entonces evaluó construir una planta potabilizadora en La Plata, pero el proyecto no prosperó por falta de financiamiento.
En 2022, Wado de Pedro encabezó una delegación oficial a Israel. Llevó gobernadores y periodistas para mostrar el sistema hídrico israelí. Al año siguiente impulsó la firma de acuerdos de asistencia técnica entre Mekorot y cinco provincias. Ese acercamiento formó parte del armado político del entonces ministro del Interior, en el contexto de su candidatura presidencial, que no logró despegar.
Ahora, con el giro privatizador del gobierno nacional, Mekorot vuelve a escena. El contexto político y económico luce más favorable que en experiencias anteriores. Y esta vez, además del interés estratégico, hay actores con poder real interesados en que la operación se concrete.
