La vicepresidenta aceleró su armado político en la provincia de Buenos Aires y empieza a distanciarse de Javier Milei. Con nuevos asesores y recorridas por el interior bonaerense, evalúa competir por la gobernación en 2027 y descarta ser candidata en las elecciones legislativas del año próximo.
Victoria Villarruel mantiene una intensa agenda en el interior bonaerense, incluso mientras Javier Milei permanecía fuera del país asumiendo formalmente la presidencia. Tras su paso por Chivilcoy, la semana pasada recorrió Saladillo (Séptima Sección), en el marco de una estrategia territorial que suma poder político.
En paralelo, su vicealmirante en el Senado, Emilio Viramonte Olmos, renunció tras apenas un mes en el cargo. Según su carta, no contaba “con las facultades necesarias para el ejercicio del cargo”, y agregó que por “razones de decoro y de ética republicanas” no podía permanecer. La salida responde al nuevo esquema que Villarruel consolidó, con Claudio Gallardo y Mario “Pato” Russo como principales asesores.
¿Fin de su vínculo con LLA y ojos puestos en 2027?
Fuentes cercanas a la vice explican que Villarruel no competirá en 2025, aunque apoyará a sectores aliados. También anticipan que abandonará definitivamente el universo de La Libertad Avanza. Su objetivo político real apunta al futuro: la gobernación bonaerense en 2027.
Esta aspiración podría parecer temprana, pero Casa Rosada y círculos provinciales escuchan su plan. En un contexto en el que los sondeos reflejan malestar social —Fixer detectó que la proporción que afirma no llegar a fin de mes subió de 34 % a 46 % entre enero y mayo—, Villarruel busca capitalizar ese descontento en un perfil propio y preparado para liderar elecciones provinciales.
Reconfiguración de su estructura política
Más allá del reemplazo de Viramonte Olmos, Villarruel reforzó su entorno con figuras alineadas a su estilo. Gallardo, exdirector de inteligencia militar, asumió control sobre recursos y personal en el Senado. Russo, exconsultor de LLA, desempeña el rol de vocero político y enlace con gobernadores y legisladores.
Su giro hacia una estructura más centralizada entendible: necesita un equipo cohesionado para apuntalar su rol político hacia un futuro electoral grande.
Contexto político y electoral bonaerense
El peronismo bonaerense, encabezado por Axel Kicillof y Cristina Kirchner, avanza en la unidad para enfrentar un calendario que incluye elecciones seccionales en 2025. En ese marco, la figura de Villarruel emerge como una alternativa competitiva desde la oposición.
Su fuerza territorial, evidente en giras por la Cuarta y Séptima Sección, se percibe como una preparación para su eventual postulación en 2027. Se alinea con votantes desencantados por la economía y abre una nueva base política para el libertarismo sin Milei.
En síntesis, Villarruel se aleja del espacio de Milei, redefine su equipo, recorre la provincia y coloca sus fichas en 2027 como futura candidata a gobernadora. Su desafío será construir autonomía política y consolidar respaldo territorial. Su debut en elecciones anteriores —diputada y vice— y su rol actual le dan experiencia institucional. Ahora falta si la sociedad bonaerense responderá y si los aliados la acompañan en ese salto provincial.
